Creo que una relación amorosa empieza mucho antes de decir "te amo".
Empieza en el respeto. En la manera en la que decidís mirar a esa persona cuando nadie está mirando. En entender que estar con alguien también significa comprometerte con esa persona incluso en los momentos en los que sería más fácil dejarte llevar por una tentación.
Porque cuando elegís compartir tu vida, tu cuerpo, tu tiempo y tu intimidad con alguien, para mí también estás eligiendo dejar ciertas cosas atrás.
No porque ya no tengas ojos, deseos o curiosidad por otras personas. Seguís siendo humano. Vas a encontrar gente atractiva, vas a sentir cosas, vas a tener momentos de debilidad. Pero hay una diferencia enorme entre sentir algo y decidir alimentarlo.
Y creo que ahí empieza realmente el compromiso.
No se trata de vivir una relación desde la prohibición o de sentir que "ya no podés hacer nada porque tenés pareja". Se trata de entender que ahora tenés a alguien con quien elegiste compartir todo eso. Alguien a quien podrías cuidar incluso cuando no está presente para verlo.
La lujuria es fácil. La atención de alguien nuevo es fácil. Lo difícil es seguir eligiendo a la misma persona cuando la novedad desaparece.
Y tampoco quiero romantizar las relaciones.
A veces amar es complicado. A veces das muchísimo y terminás siendo quien más sufre. Porque cuanto más entregás de vos, más cosas ponés en juego. Tu confianza, tu tiempo, tus sentimientos, tus planes, incluso partes de vos que probablemente no le mostrarías a cualquiera.
Y sí, eso da miedo.
Porque existe la posibilidad de que estés dando todo mientras la otra persona solamente está dando una parte.
Pero no quiero aprender a amar menos por miedo a que me lastimen.
Quiero aprender a elegir mejor a quién le doy tanto.
Porque para mí amar a alguien no debería sentirse como tener que vigilarlo para que sea fiel. Debería sentirse como saber que, aunque tenga mil oportunidades de traicionarte, decidió no hacerlo.
No porque no pudiera.
Sino porque te eligió.
Y quizás esa sea una de las formas más sinceras de amor que existen: hacer lo correcto incluso cuando nadie te está mirando.