para mi ABUE
21 de noviembre 2021
Gracias a ti aprendí lo que es la inmortalidad. Tú me enseñaste a creer que las personas jamás se van, porque aún te veo en tus descendientes, en su forma de caminar, en cómo llegan a hablar, en lo que te cuentan, pero sobre todo, en cómo los enseñaste a amar.
Todavía te siento a mi lado cuando camino solo, cuando la soledad me alcanza por la noche y no sé qué pensar, cuando miro por la ventana buscando tu caminar, o cuando paso por donde solíamos estar.
Sé que eres inmortal cuando miro a tu pueblo, al que me enseñaste a amar. Cuando camino por sus calles, mi cabeza suele recordarme las historias que solías contar, las cuales aparecen en mi mente como si fueran recuerdos que me pertenecieran.
Pero no son míos; te pertenecen a ti. Esos recuerdos que con nostalgia compartías de tu crecer. Hoy me encuentro en este lugar en el que tenías tantas historias que contar, dándome cuenta de que este es el lugar en el que siempre vas a estar.
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