El misterio que nadie debía descubrir
Capítulo 1: La señal
Eran las 23:47 cuando todas las luces de la ciudad se apagaron al mismo tiempo.
Tomás estaba frente a su computador cuando apareció algo extraño en la pantalla.
SEVIORT
No sabía qué significaba. Nunca había escuchado esa palabra.
De repente, apareció un mensaje:
“Si estás leyendo esto, ya comenzó.”
Tomás sintió curiosidad y decidió investigar. Buscó la palabra en Internet, pero no encontró absolutamente nada.
Entonces recibió otra notificación.
📍 Ubicación encontrada.
Era una dirección a pocos kilómetros de su casa.
Tomás tomó su chaqueta, guardó su celular y salió.
No sabía que esa decisión cambiaría su vida para siempre.
Capítulo 2: El lugar abandonado
La dirección lo llevó hasta un antiguo edificio que parecía llevar décadas abandonado.
En la puerta había un símbolo extraño: un círculo atravesado por tres líneas.
Tomás tocó la puerta.
TOC. TOC. TOC.
La puerta se abrió sola.
Dentro había un largo pasillo lleno de fotografías antiguas. En todas aparecía la misma persona.
Un hombre cuyo rostro estaba completamente cubierto.
Al final del pasillo encontró una puerta metálica.
Sobre ella estaba escrito:
SEVIORT
Tomás respiró profundamente y abrió.
Capítulo 3: La habitación
La habitación estaba llena de pantallas.
En todas aparecía la misma cuenta regresiva:
00:09:58
00:09:57
00:09:56
Tomás miró a su alrededor.
—¿Qué está pasando?
Una voz salió de los parlantes.
—Por fin llegaste.
Tomás se quedó inmóvil.
—¿Quién eres?
La voz respondió:
—Alguien que lleva mucho tiempo esperando encontrarte.
Las pantallas cambiaron.
Ahora mostraban fotografías de Tomás.
Su colegio.
Su casa.
Sus amigos.
Incluso fotografías que él nunca había visto.
Entonces apareció un último mensaje:
“Tú eres la última pieza.”
La cuenta regresiva llegó a:
00:00:00
Y todo quedó completamente oscuro.
Capítulo 4: El comienzo
Cuando las luces volvieron, la habitación estaba vacía.
Pero sobre la mesa había una pequeña caja negra.
Tomás la abrió.
Dentro encontró una llave y una nota.
La nota decía:
“Esto no termina aquí. Recién comienza.”
Tomás tomó la llave.
En ese momento escuchó un ruido detrás de él.
Se dio vuelta.
La puerta metálica estaba abierta.
Al otro lado había una enorme escalera que descendía hacia la oscuridad.
Y en la pared apareció una nueva frase:
“BIENVENIDO A SEVIORT.”
Continuará...