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Seguir criando a hijos adultos. ¿Nuevo mandato? Pregunta Respondida

AnaSchoo
Pensamiento

Pensamiento

hijamayor

Me quedo con que el desgaste de las madres lo carga el sistema, no solo la casa. «El SILENCIO», en este grupo, trata de callar por la familia hasta perderse uno mismo.

Me quedo con que el desgaste de las madres lo carga el sistema, no solo la casa. «El SILENCIO», en este grupo, trata de callar por la familia hasta perderse uno mismo.

Contenido de la publicación

Cuando el "nido vacío" no llega, o cuando se llena de nuevo debido a la precariedad del sistema actual, el hogar deja de ser un espacio de descanso para convertirse en un territorio de negociación constante, tensión y pérdida de privacidad. Sostener la estructura familiar con un hijo que ya tiene la madurez biológica de un adulto, pero que sigue habitando el rol de dependiente dentro de casa, genera una disonancia profunda. No estás lidiando con las pataletas de un niño; estás conviviendo con las frustraciones, los silencios pesados, los humores y las demandas de otra persona adulta.

Esta sobrecarga mental es el resultado de un sistema que asume que el bienestar emocional y material de las nuevas generaciones debe ser financiado por el desgaste y el sacrificio de sus madres.

Como madre de un hijo de 24 años que estudia pero se resiste a crecer y asumir las responsabilidades que implica la convivencia. Ya que su actitud permante de enojo y reclamo es hacia mi. En vez reconocer la frustracion de que sus proyectos no funcionaron como el esperaba y que el trabajo en estos tiempos requiere de gran cretividad. Pero no todo es cuestion de dinero, es muy doloroso verlo tan prepotente conmigo y no reconocer el afecto y el respeto que nuestra historia de vida merecen.


Respuestas

  • Respuesta aceptada

    hijamayor

    Me quedo con que el desgaste de las madres lo carga el sistema, no solo la casa. «El SILENCIO», en este grupo, trata de callar por la familia hasta perderse uno mismo.

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  • hijamayor

    La primera mitad le echa la culpa al sistema y el final habla de él, de cómo la trata. A mí el final me pesa más: la precariedad explica que siga en casa, pero el tono lo elige él.

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  • AnaSchoo

    Es un tema tabú por aquello del amor incondicional que nos han inculcado desde la crianza. Los vínculos con los hijos se van moldeando y estas situaciones generan heridas emocionales profundas. Ponerlo en palabras me alivia un poco! Gracias x todos sus comentarios!

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  • juancho7

    Yo viví con mis viejos hasta los 27 y lo que hoy me da vergüenza es lo poco que les dije gracias. Mi mamá nunca me lo reclamó.

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  • lapacho

    Un hijo de 24 que estudia y descarga todo el enojo en la mamá suena a alguien que todavía no sabe con quién enojarse por los proyectos que no le salieron, y usted es la que tiene más cerca.

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  • tiaregalona

    Lo de perder la privacidad en la propia casa casi nunca se cuenta. Con 24 años él ya ocupa la casa como un adulto más, con sus humores y sus silencios, y encima el enojo le cae a usted. Cansa solo de leerlo.

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  • Ovid

    Lo del nido que se vuelve a llenar por la precariedad me hace pensar en cuántas casas están así ahora mismo sin que nadie lo cuente, porque da vergüenza de los dos lados. Que lo pongas con la edad de tu hijo y todo ya abre esa puerta, y apuesto a que más de una madre se va a sentir menos sola al leerlo. Gracias por compartirlo.

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  • amarsinperderme

    Me interpela mucho esta reflexión porque creo que, como madres, muchas veces seguimos sosteniendo a nuestros hijos aun cuando ya son adultos, pero pocas veces nos preguntamos cuánto nos cuesta emocionalmente hacerlo. Duele ver que las frustraciones de ellos se transformen en enojo hacia nosotras, y más aún sentir que el amor, el esfuerzo y la historia compartida quedan olvidados. Entiendo que crecer en estos tiempos no es fácil, pero también creo que ser madre no significa tener que soportarlo todo. Nosotras también merecemos respeto, tranquilidad y una vida propia. Quizás el desafío sea aprender a acompañar sin dejar de cuidarnos, porque amar a nuestros hijos no debería significar abandonarnos a nosotras mismas.

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