Por lo general, todo lo relacionado con la ropa lo trato de manera muy superficial. Odio ir a comprar ropa; al menos, no me gusta la idea de salir de compras. Tampoco me gusta probarme ropa. En general, me guío mucho más por la comodidad que por el diseño, por lo que en mi "amplio" repertorio de ropa solo tengo tres tipos.
Tipo número uno: ropa lisa. Tengo muchos pantalones y remeras lisas, sin dibujos, marcas ni logotipos. Simplemente ropa cómoda que puedo usar en cualquier lugar. Este grupo conforma aproximadamente el 80 % de mi ropa.
Tipo número dos: remeras con dibujos o logotipos. Este grupo solo incluye remeras, ya que son las únicas prendas que tengo con algún dibujo, marca o logo. Casi no las uso porque, al tener estampados o aplicaciones, suelen tener una textura diferente que me resulta extremadamente molesta y no puedo dejar de sentir mientras las llevo puestas. Por eso las uso muy poco. De hecho, me atrevería a decir que puedo contarlas con los dedos de las manos.
Tipo número tres: ropa formal. Es difícil explicar el rechazo que le tengo a este tipo de ropa. No me disgusta cómo se ve, pero me parece totalmente innecesario usarla en la mayoría de las situaciones. Entiendo que hay ocasiones que requieren cierta vestimenta y la uso cuando corresponde, pero me resulta horriblemente incómoda. Tanto es así que tengo prendas que solo he usado una vez en mi vida por el odio que me generan.
Sé que todo esto puede sonar como un nene chiquito quejándose de algo completamente normal, algo que, en teoría, no debería afectarme de esta manera. Probablemente solo sean problemas insignificantes para la mayoría de las personas, aunque para mí se sientan mucho más grandes de lo que realmente son.