Río de sal
El viento en las copas de los árboles sonido que llena de paz el espíritu.
Una mañana hace que el fuego arda, y las cámaras de la cara buscan el aliento del aire y la calentura del fuego.
El no baja a la profundidad del abismo, solo se entrega en pedazos y multitud de miradas.
La certeza del hambre no es para tomárselo en juego hay un desmantelamiento y desman, que hace que se vea que es lo que es prioridad.
La paz no se vive ni en una sola vida, hay consuelo pero hemos matado a la justicia, solo quedan en un canasto agujeriado migajas de pan duro.
Que te an hecho tú que lo sabes, es que no hay más que piel y huesos, la fortuna no te despierta ningún día, la avises de novedades es como un concurso de fetichismo, todos los adictos al trabajo y para que? Para tener cosas mejores y comer bien en restaurantes y, no hay tiempo para nada, solo para ser un fuego que no caliente ni ilumina un fuego chico.
Ella sabe de que es esta triste melodía es un paraguas de mayo.
Lo mejor no es para todos vemos un mundo natural perfecto en el que el hombre es imperfecto, si hay una oportunidad tendría que ser un voto a mano levantada de todos.