Aunque a veces quisiera rendirme contigo, pero recuerdo que:
“Guerrero que se rinde en medio de la batalla, no merece llamarse Guerrero”.
Para ganar la pelea hay que luchar, aunque los obstáculos sean muy fuertes, no hay que rendirse.
Así que te esperaré con un soldado, espera la orden o misión de su superior.
Espero que valga la pena la espera.
Tengo esperanza, que si Dios te pone en mi camino, yo te esperaré.
No importa lo que tengo que esperar. Aún sean años o meses. Estoy dispuesta a seguir esperándote.