Hay muchos nombres que otros pronuncian sobre mí.
La que organiza.
La que escribe.
La que sirve.
La que crea.
La que aconseja.
La que lidera.
La que siempre sabe qué hacer.
Pero cuando todos se van,
¿quién soy?
Cuando nadie necesita una respuesta,
cuando no hay nada que publicar,
ningún proyecto que terminar
ni nadie a quien sostener...
¿Quién soy delante de Ti?
Entonces me recuerdas:
"Hija."
Y esa palabra basta.
Porque no necesito producir para merecer amor.
No necesito ser útil para tener valor.
No necesito ser fuerte
para poder acercarme.
Puedo llegar cansada.
Puedo llegar confundida.
Puedo llegar sin respuestas.
Y todavía puedo llamarte Padre.
Guárdame de convertir mi identidad
en una lista de cosas que hago.
Cuando me olvide de quién soy,
llévame nuevamente a Tu presencia.
Porque antes de ser todo aquello que hago,
soy Tu hija.