Hay una idea con la que crecimos y que repetimos casi sin pensar:
"Las personas cambian después de vivir momentos difíciles."
Y estoy de acuerdo.
Los momentos difíciles nos cambian.
Creo que todos salimos distintos después de atravesar una pérdida, una enfermedad, un fracaso o una decepción.
La gran diferencia no está en el cambio.
La gran diferencia está en qué hacemos con ese cambio.
Hay quien toma esa experiencia y la convierte en la roca que lo hunde.
Y hay quien decide convertir esa misma piedra en un ladrillo más para construir un castillo todavía más alto.
Al final, no siempre podemos elegir lo que nos sucede.
Pero siempre podemos elegir qué hacer con aquello que nos cambió.
¿Tú qué piensas?
— Imelda Montaño