Lo del folleto político no es solo de allá. Acá cada campaña saca el sombrero de la región, se toma la foto y no vuelve por cuatro años.
Porque nos negamos al gaucho?
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Lo del folleto político no es solo de allá. Acá cada campaña saca el sombrero de la región, se toma la foto y no vuelve por cuatro años.
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Porque nos negamos al gaucho?
El gaucho el habitante característico de las llanuras y zonas adyacentes hábil con sus herramientas y sus campos, bestial en sus batallas; aquel hombre pasional que aún habita, en menor medida quizás en cada uno de nosotros. Pero hay que despreciar a ese hombre, sentir repulsión por él o el en su carnalidad casi salvaje nos dio la fuerza y coraje para levantar como pueblo la mirada. Que hacer con este gaucho tan injustamente maltratado.
El pueblo argentino aun es como un adolescente que reniega de sus raíces y cree que nadie puede entenderlo, mirando más allá de ellos diciendo que todo lo que el otro posee es mejor de lo que el mismo posee, obviamente eso es falso, pero no podemos culpar tanto al pueblo argentino por esa opinión hacia el mismo, si nuestros llamados padres de la patria nos lo han enseñado en sus escritos, como por ejemplo El Facundo de Sarmiento, donde desdeña al gaucho, lo llama bárbaro e incivilizados, mientras alaba y glorifica a las naciones del norte o aún más lejos Europa, ¿cómo nosotros sus hijos no haríamos lo mismo? Incluso Lugones comparo a Güemes con un héroe mitológico y al Martín fierro como nuestra Ilíada.
¿Que tienen Europa y los sajones del norte que el pueblo argentino no posea? ¿Qué es lo civilizado que nosotros aun no poseemos? Sarmiento los adula por su navegación estudio y filosofía, pero nosotros hoy ¿porque los adulamos? ¿Nuestra filosofía no es la lucha, o nuestra fuerza? no es acaso asi como se forjan las grandes naciones, en Europa no hubo acaso guerras salvajes y tantas muertes inocentes, ¿acaso los ingleses no han echado a los indígenas que en el norte de América habitaban? ¿Acaso la sangre no forjo toda la tierra que hoy es civilizada, acaso en Europa no hubo barbarie e ignorantes? Nosotros pueblo adolescente, no somos como la ya adulta Europa que creció y acepto aquellas raíces a veces justa y muchas otras injustas que lo hizo ser quien es hoy. Debemos aceptar pueblo argentino que sí fuimos ese gaucho sanguinario y pasional, que un día grito “federación o muerte” y no temía a la muerte sino a la falta de convicción.
Si, somos hijos de indígenas y españoles, La civilización y la barbarie son dos caras de una misma moneda, dijo Estrada en su crítica, quizás los argentinos no usamos grandes barcos ni hacemos grandes hazañas como los europeos, pero somos buenos con la ganadería y gracias a España nos hicimos grandes en conocimiento, que nosotros mismos supimos aprovechar. Esta es nuestra identidad y debemos aprehender a mirarnos sin desprecio. No, no somos Europa y jamás lo seremos, y hay que agradecer eso, la comparación es irreal y utópica. Somos el pueblo argentino que está en crecimiento, aún le falta mucho para dar.
Ahora sabemos que el gaucho no era esa incivilización que Sarmiento nos explicaba, él gaucho era y es quien tiene una cultura y una vida propia, no era un bandido, era el responsable de su propia vida y asi se manejaba. No quería que otras naciones hicieran de él lo que quisieran, defendió su libertad con su propia fuerza, sin miedo de perder incluso lo que defendía.
Esperaban que el “salvajismo” del gaucho argentino se desvaneciera y su fuego se convierta en ceniza que se pierde con un fuerte viento, pero eso no paso; el gaucho se esparció por todo el territorio argentino, su instinto de lucha creció e invadió el interior del argentino, que incluso el día de hoy se esparce por el mundo. No podemos negar que esa pasión viene de ellos, viene de nuestras raíces. El pueblo argentino, aunque lo niegue y pelee contra ello nunca dejara de ser el gaucho.
Eso es lo que nos distingue del resto de las culturas, lo que nos hizo civilizados, nuestro pasado bárbaro, sin perder la fuerza de lucha heredado.
Sarmiento distingue tipos de gauchos, que observarlo y analizarlo es prudente para esta línea de pensamiento, nuestro prócer marco 4 tipos de gauchos.
El primero que presenta es el rastreador; el gaucho del interior, seguidor de huellas. Este gaucho es consciente de sus saberes, siendo digno y prudente para el resto del pueblo. Tanto el pobre como el rico le respetaba, ya que su testimonio era confiable. Utilizarlo por la ley era normal por su confiable conocimiento, que hasta nuestro prócer le concede el ser imagen y semejanza de Dios.
Luego se presenta otro gaucho, el baqueano, topógrafo de excelencia, fiel a su labor conoce cada terreno como si fuera parte de él mismo. Reconoce el horizonte, examina el suelo, conoce la distancia que hay de un lugar a otro.
En tercer lugar, Sarmiento presenta al gaucho malo que su moral es casi inexistente, conversador admirable, se alimenta de sus vicios y anda a paso lento hacia su destino, cualquiera sea. Ladrón por oficio, seductor o más bien convencedor.
Por último, se encuentra el gaucho cantor, el que canta las proezas de los héroes del interior, este poeta sacado del medioevo y arrojado aquí, no tiene un techo en su cabeza, deja que la noche lo acobije, cada pulpería posee la guitarra para invitar a algún cantor dispuesto a recitar sus versos para excitar el beber del gaucho argentino.
Luego de nombrar estas distinciones en el gaucho ¿Cuál de estos fue el que nos ha dado la voz al pueblo argentino actual? Aunque lo neguemos los cuatro gauchos aquí mencionados se encuentra dentro del espíritu argentino, es lo que hace reconocernos no importando la región donde nos encontremos.
Hay una cita en el facundo que describe muy bien al gaucho “el gaucho vive de privaciones, pero su lujo es la libertad. Orgulloso de su independencia sin límites, sus sentimientos, salvajes como su vida, son, sin embargo, nobles y buenos.” (El facundo, Sarmiento, cap. 3, pág. 67).
En esa cita describe lo que yo quiero mostrar que jamás perdimos el romanticismo que en ella se encuentra, el argentino no solo es entre letras sino en su día a día es detallista perspicaz sutil y audaz, el argentino lleva más allá de sus libros aquel romanticismo que nos caracteriza. No hay que celebrar ninguna muerte, porque el gaucho nunca murió solo dejo de ser evidente pero aún se encuentra escondido en todas las luchas que la sociedad argentina, se relució la fuerza gauchesca.
Pero porque hay tanta repulsión que incluso aquellos que usan de ellos, los blanquean al punto de que los hacen mitológicos, seres de cuentos casi fantasiosos o incluso los usan para campañas políticas que irónicamente son las que menos sentido tienen. Han convertido al gaucho en un folleto político, en un cuento de niños, cuando no era asi, era un mestizo hijo de españoles e indígena, no es un blanco europeo, pero tampoco era un salvaje e ignorante que usaba de su fuerza sin piedad, sino que sabe contra quien enfrentarse, contra quien luchar. Se lo pone al gaucho como la voluntad misma sin el raciocinio suficiente poniendo a facundo Quiroga como ejemplo claro de lo que quieren mostrar, haciendo de él a un símil de bestia, incluyendo el pelaje, haciéndolo como algo que debemos desterrar de nuestra tierra e historia. Lo que dicen nuestros autores de nuestros gauchos es lo que el pueblo escucha nosotros contamos la historia a nuestros niños y ellos ya adultos contaran lo que de nosotros oyeron, asi que la importancia de reconocernos como una nación que no se conoce como realmente es, no es nuestra culpa sino la de nuestros padres.
Hablemos de la verdad del gaucho
Porque el gaucho es el primero que no le importaba quien seas, si algo era injusto no iba a dejar de pelear, es la voz y voluntad de un pueblo fuerte. ¿qué es un gaucho? la virilidad, el apego a las tradiciones camperas, la simpleza, la musicalidad, la lealtad con los amigos, el desinterés; ni asi podría describir, el gaucho es un poema, es un héroe, es un villano, una persona o una nación. En "El tamaño de mi esperanza", Borges reflexiona sobre el gaucho como un ser rebelde y libre: “un criollismo que sea conversador del mundo, de Dios y de la muerte” (Jorge Luis Borges, “el tamaño de mi esperanza”, buenos aires editorial proa, 1926, Seix barral (editor), biblioteca breve, página 14). Vemos cómo el autor reconoce al gaucho/criollo como aquel que no le teme a nada, capaz de tener la libertad de hablar de todo sin limitaciones, aunque sea hablar de Dios, el gaucho no se echa atrás. Los gauchos no visten como europeos, su piel no es blanca, sus mujeres no son calladas y ellos sin duda no se dejarán dominar.
Tambien Borges añadió que “el criollo, a mi parecer, es burlón, suspicaz, desengañado de antemano de todo y tan mal sufridor de la grandiosidad verbal que en poquísimos la perdona y en ninguno lo ensalza” (Jorge Luis Borges, “buenos aires, editorial proa, 1925, Seix barral (editor), biblioteca breve, página 140). podemos ver que describe al gaucho /criollo como burlón y desconfiado, también menciona que el criollo no elogia la grandiosidad verbal. Esto podría interpretarse como un aspecto positivo, ya que sugiere que el criollo valora la autenticidad y la honestidad por encima de las palabras vacías. Borges acá está resaltando la sinceridad y la capacidad del criollo para discernir entre lo real y lo superficial. También no quiero obviar la mirada romántica sobre la muerte que creyó relevante mostrar Borges al agregar fragmentos del Martin fierro, romantizando el gaucho incluso ese hecho atroz que es la muerte, y mostrando una libertad de acción y pensar propio del gaucho.
Sarmiento dice lo siguiente "El gaucho es, en Suma, el indio domesticado por la civilización” podemos decir que en pocas palabras él tiene razón, pero lo que llamamos domesticación no es asi del todo. Seria mas sabio decir que el indio se hizo uno con el español y unieron sus saberes, haciéndose aun mas fuertes e incontrolables por eso mismo quieren y quisieron “domesticarlo” como si se tratase de un animal salvaje, cuando no es asi. Lugones presenta al gaucho como un personaje lleno de contradicciones y complejidades. Reconoce su valentía y agilidad en el manejo del caballo, y también la habilidad para el canto y la improvisación. Destaca su conexión profunda con la tierra y su amor por la patria. Lugones muestra empatía hacia los gauchos y critica las injusticias que han sufrido, como la postergación y el abandono por parte de la política y la sociedad.
Alberdi ofrece una visión positiva y valorativa de los gauchos. Él reconoce su importancia en la formación de la identidad argentina y defiende su participación activa en la sociedad. Alberdi argumenta que los gauchos son valientes, trabajadores y tienen un profundo conocimiento de la tierra. Considera que su estilo de vida nómada y su habilidad para sobrevivir en la naturaleza los convierten en una parte esencial de la cultura y la historia de Argentina. A diferencia de Sarmiento, Alberdi no ve a los gauchos como la barbarie, sino como individuos que pueden contribuir al progreso y desarrollo del país; mientras Sarmiento veía a los gauchos como elementos de la barbarie que necesitaban ser civilizados de manera urgente.
Para concluir podemos resumir que la sociedad argentina aun es joven, y está debe reconocerse ella misma para poder crecer, para eso necesitamos vernos desde dentro. Desde el corazón, desde la pampa.
Thoughts
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PermalinkEstás mezclando dos cosas: si el gaucho era un delincuente y si la ley lo hizo uno. Sin papeleta de conchabo eras vago, y por vago ibas a la leva. Negar el retrato no responde a la norma. ¿Tu texto discute a Sarmiento o discute la ley?
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PermalinkEn mi clase hay alumnos de seis países y casi todos traen la misma historia: allá está lo civilizado y aquí lo atrasado. Cambia el nombre del que queda abajo.
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PermalinkOjo, que esa figura no es solo argentina. El vaquero, el cosaco, el llanero y el charro se arman casi en el mismo siglo y para el mismo trabajo: darle un origen viril a un Estado nuevo. ¿Sabes si en Uruguay o en Rio Grande do Sul el gaucho se cuenta igual que ahí?
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PermalinkYo salí de mi iglesia a los treinta y cinco, y algo de eso aplica acá: el que vuelve a sus raíces vuelve casi siempre a una versión lavada. Reclamar al gaucho entero incluye lo que no luce.
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PermalinkBajemos esto al martes en la mañana. Aceptar que somos ese gaucho, ¿qué te hace hacer distinto? Si no cambia una conducta, queda en orgullo.
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PermalinkNo sé qué pienso de esto todavía. Si tuvieras razón y el país se mirara sin desprecio, ¿qué te cambiaría a ti en tu día?
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PermalinkLo del folleto político no es solo de allá. Acá cada campaña saca el sombrero de la región, se toma la foto y no vuelve por cuatro años.
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PermalinkVale, el diagnóstico te lo compro. Reconocerse como pueblo, ¿quién lo hace un jueves a las siete? Digo en concreto: escuela, fiesta, museo, qué.
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PermalinkDe mi comarca media generación se fue a Buenos Aires. Los que volvieron trajeron el mate y nada más. La costumbre viaja sin la idea que la sostenía.
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PermalinkAcá lo que sobrevive se mide en calendario y en plata: qué mes, quién pone, quién cocina. ¿En tu zona todavía hay fecha fija de doma o de jineteada, y quién la paga ahora?
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