Que lo enamore otra.
Quizá eso fue lo que más me dolió aceptar: que mientras yo intentaba encontrar la manera de que él se quedara, la vida podía estar llevándolo hacia alguien más.
Y mientras tanto, yo seguía ahí.
Intentando entender qué me faltaba.
Qué podía hacer diferente.
Qué parte de mí tenía que cambiar para que finalmente me eligiera.
Hasta que un día entendí algo que dolía todavía más:
no tenía que encontrar la forma de hacer que fuera él.
Tenía que encontrar la forma de salir del lugar en el que yo misma me había metido por querer que alguien, a fuerza, ocupara un espacio que quizá nunca le correspondió.
Porque a veces no nos destruye que alguien se vaya.
Nos destruye pasar demasiado tiempo intentando convencerlo de que se quede.
Y quizá sanar empieza cuando dejamos de preguntarnos cómo hacer que nos elijan y empezamos a preguntarnos por qué estábamos dispuestos a olvidarnos de nosotros mismos para conseguirlo.
Si él encuentra a alguien más, será parte de su historia.
Pero yo también tengo una historia que continuar.
Y esta vez quiero que la protagonista vuelva a ser yo. 💜