Hay una pregunta que no deja de dar vueltas en mi cabeza: ¿por qué los adultos siempre le restan importancia a lo que sienten o piensan los niños y los adolescentes?
De verdad, ¿en qué momento decidieron que, por tener menos años, nuestras emociones valen menos? Parece que, si un adulto está triste, está pasando por un mal momento; pero si un adolescente está triste, enseguida dicen que "ya se le va a pasar" o que "son cosas de la edad". Como si todo lo que sentimos fuera una exageración.
Lo que más me molesta es que muchos adultos olvidan que alguna vez también tuvieron nuestra edad. Ellos también se sintieron inseguros, tuvieron miedo, lloraron por alguien, discutieron con sus padres o sintieron que el mundo se les venía encima. Pero, cuando nos pasa a nosotros, actúan como si nuestros problemas fueran insignificantes solo porque todavía no pagamos cuentas o no tenemos un trabajo.
No digo que los adolescentes siempre tengamos la razón. Claro que nos equivocamos, igual que cualquier persona. Pero equivocarse no significa que nuestras emociones sean falsas o que nuestras opiniones no merezcan ser escuchadas. A veces lo único que necesitamos es que alguien nos escuche sin decirnos que estamos exagerando.
Siento que muchos adultos creen que crecer significa dejar de sentir con intensidad, cuando en realidad todos seguimos sintiendo miedo, tristeza, enojo y felicidad. La diferencia es que nosotros todavía estamos aprendiendo a entender todo eso, y justamente por eso necesitamos que nos acompañen, no que minimicen lo que nos pasa.
Ojalá algún día dejen de vernos como personas "demasiado jóvenes para entender" y empiecen a vernos como lo que realmente somos: personas. Porque tener menos edad no hace que nuestros sentimientos valgan menos. Solo significa que estamos viviendo esta etapa por primera vez, y eso ya es bastante difícil como para que encima nos hagan sentir que nuestra voz no importa.