La gatita torturada de los rituales
Se perdió en la bruma, prófuga
La perra que ladraba por las noches
Enmudeció envenenada
Mi ave cantora del amanecer
Fue derribada a piedrazos
El lirio místico de mi negro jardín
Murió tras ser arrancado con fiereza
La más piadosa de mi historia
No obtuvo la misericordia de mi alma
¡pobre!