Existe un frondoso, maternal y sádico aroma
de nubes tintadas carmesí y aullidos castaños
ojos cristalinos enterrados en una corteza pálida
pobres lagrimeros remachadosescurriendo negra savia
II
Firmes hojas tiznadas entre cantares
amontonadas vivas y ya secas
decreciendo, volviendo a nacer y muriendo
viles voces pinchadas en mi sien
plantas escupebalas mortíferas de lujuria
III
Antiguos besos robados con un ramo de uñas
peonias susurrantes de colgarme y llamarte
fragante glamour asesino y demacrado
temores oliendo a sangre, oliendo a miedo
IV
Peonias aristócratas de bulevar sexual
campanas debotas con lunares dentosos
minusculos rayones trabajados a un animal
crisálidas amantes que derriten almas
viejos cuentos no longevos, no ciertos a morir
V
Recuerdos plantados en una mente llena de nada y de todo
raíces blancas ajenas al jardín, enseñanza pura de matar
clorofila en vez verde, días roja, días negra
mala hierba insana llena de cierto y tan sabia
VI
Peonias coloradas, ardientes a mi desgracia
peonias blancas, respectivas a miradas frías
peonias azuladas, listas macabras y bellas de asfixia
peonias rancias ocultas divinas e inegables cadenas mías
atormentadas peonias oculares liberen el polen ya en mieles
VII
Peonias que no reciden mi futuro y no marcan mi paso
manjares solubles estriados y saborizados
mis hermosos huesos coloridos de mi sangre vegetal
oh cadáver dulce poseído por endemoniadas rosas