Como abono del aroma se asoman,
con dientes largos y capas picadas,
llegan todos sofritos a almorzar,
una porción generosa salida de las brasas.
Hasta el árbol de campo
se vuelve tu acompañamiento,
negra o rosada carente de grasa y hueso,
picada y molida asiste a tu rodeo.
Secos o carnosos plantaron sabor,
dulce y salado es tu dorado,
blanca y negra caen como orégano,
seco, ahumado y molido con semillas de cilantro.
Base y relleno de un nostálgico sabor,
desgranas armonía y abundancia en tu tradición,
sobre el cuenco de greda recién sacada del horno
presentación de arte rústico y gastronómico.
Te llaman como a un postre,
llevas azúcar y huevo
sin ser solo dulce,
antojas en el almuerzo y en la once.