Quizá sea el representante de los frustrados. Y, en un mundo como este, creo que casi todos lo somos. Buscamos una respuesta constantemente; un autor de este libro; una brújula para el camino; una madre para aquel niño.
Queremos la raíz de todo. Parece que saber su ayer, su hoy y su mañana, nos ayudan a evitar pensar en el nuestro. Aunque, indirectamente, la respuesta que podamos encontrar busca entendernos a todos; como si fuésemos creación divina, como si el único interrogante fuese nuestro por qué.
Miren, hasta estaba intentando hablar de Dios y he terminado por hablar de nosotros.