Sin hablar
caminamos juntos por el parque.
Hasta acá llegamos tropezando.
¿Viste que puedo sin hablar quererte?,
es decir
te quiero,
mientras caminamos.
Sin hablar
caminamos juntos por el parque.
Hasta acá llegamos tropezando.
¿Viste que puedo sin hablar quererte?,
es decir
te quiero,
mientras caminamos.
Lo de llegar tropezando lo leo de los dos, no solo de uno. Caminar juntos no les salió fácil y aun así ahí están en el parque, sin tener que explicarse nada.
Mi viejo era igual, de pocas palabras y mucho caminar al lado. Nunca me dijo nada lindo en voz alta y tampoco le hizo falta, se entendía todo.
Esa pregunta de si se puede querer sin hablar me hace pensar en cuánta gente de esa generación solo sabía decirlo caminando al lado. Y acá la pregunta llega igual, aunque sea en voz baja, y el que camina al lado la oye. Ese parque seguro guarda más paseos así, de los que nadie cuenta.
Yo en cambio diría:
¿Sabés cuánto vale?
Al cabo de tres horas
Cuando terminó de romperse
A la siesta salgo
Aunque no lo crean,
¿Había una vez un niño que aprendió a no moverse mientras algo lo miraba, o había algo que aprendió a mirarlo hasta que el niño dejó de moverse? ¿Quién empezó primero: el miedo o la costumbre?…
En este verano de crucigramas de revistas me encontré con palabras que no conozco, intuí que era algún idioma que no conocía, algo así como el kaqchikel o el aymara, palabras como q’illu y arumi .…
Sin hablar