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Otra oportunidad

ludim1

Contenido de la publicación

1. La planta

En una planta de experimentación bastante reconocida, algo se salió de control.

Los científicos querían crear un ser a su semejanza, pero con un instinto y una fuerza capaces de defender a la sociedad humana y ayudar a los necesitados. Querían que tuviera conciencia. Y la tuvo.

El problema fue que, cuando tuvo conciencia, lo primero que vio fue violencia.

Él fue quien provocó la catástrofe en la planta. No hizo que todo explotara, pero destruyó la mayor parte del laboratorio. Después, escapó.

Los científicos solo vieron su error y luego se olvidaron. Él era el experimento 101, Kanoka.

2. Carakuto

Mucho después aparece el protagonista. Un chico que recién se acaba de levantar. Se llama Carakuto. Que rima con cara de culo, ahora que lo pienso.

Se levanta y sale de su casa rajando, pero su madre lo detiene porque es demasiado temprano todavía para las clases. Él pone la excusa de que va a ir para no llegar tarde como el día anterior. Ella le dice "bueno", pero antes de que pueda decirle que se olvidó la mochila, Carakuto se fue.

En realidad no iba a ir a clases a esa hora. Se fue para juntarse con sus amigos del barrio, con los que su madre no quiere que se junte, porque según ella son mala influencia. Pero él ya tiene varios amigos ahí.

Una chica se le acerca, Jaruka. Le pregunta qué pasó con su mochila y él se da cuenta de que se la olvidó. Su amigo Kinen le dice que si quiere le puede prestar sus cosas en clase para que pueda hacer la tarea. Cato le dice que no es necesario y Jaruka le dice que no lo es, porque ni con eso mejoraría su nota.

Carakuto se enoja y empieza a intentar callarla, pero se dan cuenta de la hora y se van a la escuela porque ya es hora.

En la escuela, Carakuto se queda mirando por la ventana y ve a una chica de un grado mayor. Kinen se acerca y le pregunta al oído si le gusta esa chica. Carakuto, rojo, le dice que no y le dice que se calle, que si no la profesora le va a sacar las hojas, ya que ese día había evaluación.

En el recreo todos se juntan y se suma una chica, Jisi Kamuri, una chica nueva de quinto. Ella era la chica que Carakuto estaba mirando y él la saluda solo con un movimiento ligero con la mano. Su amigo se da cuenta de que es ella y le grita: "¡Oye, Jisi, a Carakuto le gustas!". Carakuto se pone muy nervioso y lo intenta callar y le dice a Jisi que no es cierto, pero Jisi ni le da importancia y le dice que no pasa nada.

A la salida se ponen a hablar de cosas tontas y Kinen pregunta si alguno lo quiere acompañar a ver un lugar que estuvo rondando las últimas semanas. Ninguno acepta, así que Kinen los agarra uno por uno y les pregunta por qué no pueden ir. Jaruka dice que no puede porque tiene una cita con su novio. Jisi dice que no puede porque tiene tarea. Pero Carakuto no tiene nada que hacer, así que va obligado con Kinen a ese lugar.

Los dos se van hasta que llegan a un lugar cerrado, que hace unos años atrás clausuraron por "fallas eléctricas". Ese lugar era el laboratorio del inicio. Entran por la noche, porque no tienen mejor momento que a esas horas, y empiezan a ver si hay algo que parezca valioso para llevar e intentar vender.

Carakuto, al estar ahí obligado, solo se queda mirando pero no agarra nada porque no le interesa vender nada. En un momento Kinen grita llamándolo. Cato va a donde está él y le pregunta qué pasó, pensando que se lastimó o vio algo peligroso, pero Kinen solo había encontrado una pulsera que parecía de gran valor. Carakuto le pega en la cabeza y le dice que no lo vuelva a hacer.

En eso escuchan un ruido que proviene de otra habitación. Van a averiguar. Kinen, detrás de Carakuto, le pregunta qué es. Solo era una rata. Siguen mirando la habitación y a Carakuto le da curiosidad un instrumento de laboratorio raro. Extiende la mano, se acerca y empieza a revisar para ver cómo funciona, pero se pincha con una parte. Gime casi en silencio, pero por el eco Kinen lo escucha. Le pregunta qué pasó y Cato solo le dice que se pinchó con algo.

Siguen el camino y Kinen ve algo que llama su curiosidad: un botón, un simple y brillante botón. Carakuto le dice que no lo toque, pero Kinen ya quería saber qué hacía, así que lo toca y empiezan a sonar alarmas. Todas las puertas se empiezan a cerrar y los chicos salen corriendo para llegar a la salida.

En todo ese trayecto, Carakuto se estaba sintiendo mal por el pinchazo. Mientras corrían hacia la salida, se le empiezan a caer los párpados y Kinen se da cuenta de que bajó la velocidad. Mira para atrás y ve a Carakuto en el piso. Lo agarra, lo carga y sigue corriendo. A duras penas llegan y logran escapar, pero Carakuto se había desmayado.

3. Los poderes

Al día siguiente, Carakuto despierta de golpe y se sienta confundido. Estaba en la casa de Kinen, ya que él tenía miedo a la madre de Carakuto y a lo que pudiera hacerle para que se alejara.

Cato se despierta mareado, pero bien dentro de todo. Mira a su alrededor y se da cuenta casi al instante de que está en la casa de Kinen. Se levanta y siente que por alguna razón está más alto. Va a la sala y encuentra a Kinen durmiendo en el sillón. Se le acerca y le pregunta qué pasó la noche anterior. Kinen se despierta de un sobresalto, se cae del sillón y le cuenta lo que pasó.

Cato le dice que cómo pudo simplemente no llevarlo a su casa solo por miedo a su madre. ¿Qué pasaría si le pasaba algo peor? ¿Cómo lo explicaría? Kinen le dice que sí, que era una posibilidad, pero que después de todo está bien. Cato mira hacia el costado y le dice que tiene razón, aunque no quiera.

Carakuto va a la cocina y al abrir la heladera para ver si tenía algo para tomar, ¡crac!, se rompe la puerta, así como si nada. Kinen se queda mirando y le grita que no rompa sus cosas. Carakuto lo mira con cara de sorpresa y se quedan mirando unos segundos. Luego se preguntan cómo rompió la puerta si no hizo tanta fuerza.

Kinen le dice que le pegue en la cara porque, según él, adoptó la superfuerza después del desmayo. Carakuto le dice que no, que está loco. Entonces prueban con una pelota para ver qué tan lejos la tiraba. Kinen estaba emocionado, ya que era un otaku fan de todo lo que era superhéroes.

Se van al patio y Carakuto agarra una pelota de tenis, pero al tirarla lo hace con tanta fuerza que rompe la pared del vecino. Al darse cuenta, se van rápido antes de que los vean y en la vereda se quedan pensando. Carakuto pensando qué le pasó, pero Kinen ya lo sabía. Asumió que el pinchazo fue lo que causó el desmayo y que ahora tenía tanta fuerza. Carakuto no le creyó y dijo que su teoría era una tontería.

En la vereda se encuentran con Jaruka, que iba a la plaza y les preguntó qué hacían sentados afuera. Carakuto y Kinen se miraron e intentaron poner excusas, pero ninguno coincidió. Kinen dijo que solo estaban tomando sol. Carakuto dijo que iban a esperar a que se hiciera más tarde para salir a algún lugar. Luego se callaron e intentaron juntar ambas ideas, pero otra vez les salió mal. Jaruka los miró confundida y les dijo que estaba bien y que los dejaría hacer lo que estuviesen haciendo. Cuando Jaruka ya estaba lejos, Carakuto le pegó en la cabeza otra vez a Kinen y le dijo: "¿Cómo que tomando sol, idiota?".

Luego Kinen recibe una notificación, era un nuevo video de un influencer que seguía, y ahí le surgió una idea: poner a prueba las habilidades de Cato.

Miró con cara de que planeaba algo malo a Carakuto y Cato al ver eso le dijo que no. Kinen le dijo que ni le había dicho nada, pero Carakuto ya sabía que quería hacer algo. Kinen se paró y le dijo que había un lugar abandonado donde podrían ver sus habilidades. Carakuto le dijo que ya sabía que era mala idea, pero ya era tarde, a Kinen se le prendió el foco y no iba a soltar la idea nunca más.

Kinen siguió insistiendo hasta que Carakuto aceptó ir. Era una casa a medio construir de dos pisos y lo que parecía ser un balcón. Kinen le dijo que golpeara algo para ver si podía romperlo de un golpe. Cato vio una caja de madera y aunque dudó, la golpeó y se rompió como si fuese una hoja. Kinen se quedó mirando sorprendido y se emocionó. Carakuto también se emocionó y eso lo impulsó a seguir probando.

Luego se suben al techo y prueban otra vez lo de la pelota, pero esta vez con una piedra, porque no tenían la pelota. Kinen le dice que pruebe tirarla hasta donde se veía su casa. La casa de Kinen estaba a media cuadra de ahí, solo tenía que apuntar bien. La lanzó, pero no vieron si llegó y ninguno tenía ganas de ir a ver, así que siguieron probando.

Probaban cosas más extremas: velocidad, volar y algún que otro poder. Descubrieron que su poder solo se activa con cosas y no cuando es Kinen. Sí llegaron hasta ese punto, pero solo le dio una cachetada y Kinen apenas lo sintió.

Ahí se dieron cuenta de otra cosa. Cato golpeó otra caja, pero esta vez con más fuerza, ya que adentro tenía ladrillos que ellos mismos pusieron. Cuando la golpeó, antes de tocarla algo la rompió primero y después su mano la empujó. Kinen gritó: "¡Control del viento!" y le pidió emocionado a Cato que lo hiciera levitar. Carakuto lo intentó como si fueran niños pequeños, pero no pudo. Cato analizó la situación y asumió que no fue control del viento, sino una masa de aire creada por su mismo golpe. Al ser tan fuerte, fue más como una pala empujando tierra que una tijera cortando una hoja. Se lo explicó a Kinen y él entendió al instante.

Ya era de noche, se habían pasado toda la tarde en ese lugar, así que decidieron volver a sus casas.

Al llegar a la casa de Carakuto, su madre se va directo a él y le agarra los cachetes como si fuese un niño y le pregunta dónde estuvo todo el día, que estaba preocupada. Mientras Cato intentaba salir de los brazos de su madre, ella vio a Kinen atrás. Empujó a Cato dentro de la casa y le dijo a Kinen qué hacía ahí. Kinen le dijo que solo iba a llevar a Cato y luego se iría. La madre le dijo que estaba bien y le hizo una seña de que ya se podía ir, como si fuese un perrito.

4. El regreso al laboratorio

Al día siguiente, ya lunes, Jisi y Jaruka se le acercan a Carakuto y le preguntan por qué estaba tan raro el día anterior. Era normal que Kinen fuera raro, pero que también Cato lo fuera ya era raro. Carakuto se quedó mudo por dos razones: una por el secreto y la segunda porque también Jisi estaba ahí.

Les inventó algo en el momento y les dijo que solo era una sorpresa para ellas, pero como no podía decírselo tampoco mostrárselo, les dijo que se fueran y esperaran a que la sorpresa estuviese lista. Jaruka se puso feliz al escuchar que iba a tener un regalo y se fue, dejándolos solos a Jisi y a Cato.

Él le preguntó a Jisi si estaba en alguna relación como Jaruka, pero ella le dijo que no y que también estaba feliz de que le estuviesen preparando algo. Cato se sonrojó y cuando le estaba por preguntar si quería salir con él, apareció Kinen, lo agarró de los hombros desde atrás y le dijo a Jisi que lamentara la interrupción, pero que era necesaria. Cato lo miró confundido y en voz baja le preguntó qué hacía. Kinen no respondió y lo arrastró hacia el pasillo cerca de los baños.

Kinen le dijo que tenía que mostrarle algo. Había estado buscando la historia de esos laboratorios donde habían entrado y descubrió que ese lugar, hace unos años, había sido donde crearon al ser consciente.

Carakuto se sorprendió y le preguntó qué más averiguó. Kinen le dijo que tal vez podrían volver para ver qué más encontraban. Cato sintió ganas de ir, pero recordó que le dijo a Jisi y Jaruka que les tenía un regalo, así que se quedó pensando. Kinen notó la duda y le dijo que de esa forma sabrían qué fue lo que pasó ahí. Carakuto terminó aceptando.

Por la tarde se van a los laboratorios y descubren que todo está más destruido que antes. Entran por una puerta de atrás, ya que la última vez que entraron las puertas se cerraron y tuvieron que escapar. Al ver que estaba hecho mierda ese lugar, deciden ver qué pasó.

"Tal vez entró un animal", dijo Kinen, pero Cato sospechaba que era algo más. Fueron avanzando por un pasillo. Cato, que estaba adelante, llega al final, mira a la izquierda: nada, más desorden. Mira a la derecha y ve a un tipo en la oscuridad que les dice que se vayan. Cato se asusta y retrocede haciendo que se choque con Kinen y se caigan.

El tipo era el experimento que escapó del laboratorio, pero al ver gente ahí intentó echarlos. Kinen se paró y le preguntó quién era y qué hacía ahí, mientras ayudaba a Cato a pararse, pero el tipo no quiso responder. En cambio, dijo que los humanos no merecían vivir y sin más atacó a Kinen.

Carakuto al ver eso se paró de un salto y fue corriendo para detenerlo, pero era muy fuerte y el tipo lo empujó haciendo que se caiga. Cuando ya estaba por golpear a muerte a Kinen, Cato le dijo a Kinen que se corriera un poco. El tipo se dio la vuelta y Cato lo golpeó tan fuerte que lo mandó contra la pared, haciéndola romper. Luego levantó a Kinen y se fueron de ahí. Kinen, al ya estar afuera, se quedó pensando en cómo hizo eso Cato y con una sonrisa le dijo que eso fue increíble.

Luego de eso, Cato, que se había tirado al piso para descansar un rato, recordó lo que les dijo a Jisi y Jaruka y le dice a Kinen que ahora tienen que conseguir un regalo para ambas. Kinen le pregunta por qué y le cuenta lo que pasó en la mañana. Kinen se queda pálido y le pega en la panza diciéndole por qué les dijo eso.

Al día siguiente se quedan pensando lo que dijo el tipo: "¿A qué se refiere con que no debemos vivir?" le preguntó en el salón, en voz baja, a Cato, pero él no respondió. Luego toca la campana del recreo y se van al patio. Jisi se queda contenta y le pregunta a Cato por el regalo. Cato va al salón y cuando vuelve le da una bolsa que dentro tenía un peluche llavero. Jisi, bien contenta por el regalo, abraza a Carakuto y le agradece. Cato se sonrojó y le dijo que no tenía que agradecerle, y luego se fue con Kinen para escapar de la situación. Kinen en ese momento ya le había dado el regalo a Jaruka.

Luego, por la tarde, volvieron Kinen y Cato a la casa abandonada para tener soledad y para pensar, además de que querían jugar un poco más con los nuevos poderes. Carakuto le dice a Kinen que tal vez sea peligroso meterse en ese tema, pero Kinen le dijo que él podía llegar a ser un héroe como en las películas. Cato le dijo que eso pasa en las películas y que hasta en esas tramas pasa algo malo.

Justo cuando Kinen estaba por contestarle a Cato, aparecen Jisi y Jaruka y les preguntan qué hacen ahí solos. Jisi ve más al fondo y ve que a lo que le estaba pegando Cato era una bolsa de boxeo con una cara dibujada. "¿Esa no es Jaruka?" pregunta ella y Kinen y Cato se miran y luego ambos tapan como pueden el dibujo diciendo que no, que no era ella, aunque sí lo era.

Jaruka se enoja y les pregunta qué estaban haciendo ahí ellos dos solos, y Cato le dice que estaban hablando de algo. Jaruka se quiere meter más y le pregunta de qué. Kinen le dice que no es su problema y que es una metida. Jaruka se enoja más y agarra a Kinen y le dice que cómo que metida y empiezan a pelear a los gritos.

Jisi y Cato se quedan mirando y Jisi se da cuenta de que hay cajas destruidas y le pregunta a Cato qué pasó con esas cajas. Él le dice que no le puede explicar, que ya estaban así cuando llegaron, pero ella no le creyó porque se notaba que estaba mintiendo. Así que le volvió a preguntar y cuando Cato no tenía más excusas, Kinen le tapa la boca y les dicen a ambas que ya se deberían ir, ya que ese no es lugar para dos chicas como ellas.

Jisi piensa que ya es demasiado y les dice que no se irán hasta que les digan lo que esconden. Jaruka está de acuerdo y se sientan en el piso esperando a que les digan la verdad. Kinen solo suspira y no les va a decir nada, pero Carakuto piensa que deberían contarles. Así que les dice lo que ocultan. Kinen se da la vuelta y lo intenta callar, pero ya es tarde. Las chicas ya saben que ocultan los poderes de Cato, aunque no saben qué poderes exactamente.

Jisi les pregunta cómo tenía poderes y Kinen le dice con cara de frustrado que son poderes de mejora de habilidad o algo así. Jisi se sorprende y va directo a Cato y le pregunta qué puede hacer. Jaruka le dice que es mentira, ya que no les cree y piensa que es tonto pensar que había un superhumano ahí sin que ella lo supiese. En ese momento Cato les demuestra que Kinen dice la verdad y rompe una caja de madera más y Jaruka se queda boquiabierta.

Luego de eso les explican por qué no querían que nadie más supiera sobre eso, les cuentan sobre el otro tipo y que era un experimento, cómo creen que Cato consiguió los poderes y las chicas prestaron mucha atención. Luego de eso empezaron a querer meterse más en los asuntos de los poderes de Cato, pero ellos les dijeron que era peligroso, que ya era peligroso que lo supieran, así que les dijeron que no podían hacer nada más que saber el secreto y guardarlo. Jisi se frustró, pero de igual forma siguió estando más cerca de Cato.

5. La decisión de 101

Al día siguiente, en las noticias, salió que empezaron a haber varios asesinatos repentinos. Según los noticieros, tal vez era una junta de asesinos o algo así, buscándole la vuelta coherente a la situación, pero Jisi, que estaba en su casa, sabía que tal vez era ese experimento que Cato y Kinen habían encontrado el otro día. Así que en la escuela les dijo lo que escuchó. Al oír eso, los chicos se pusieron manos a la obra y empezaron a hacer un plan para detener eso.

Jaruka, en su casa, descubre por su computadora que esos asesinatos fueron más en la zona norte que cerca de su barrio, justo donde era el lugar del laboratorio, así que tal vez comenzó más cerca de ahí antes de avanzar.

Cato y Kinen dijeron que podían ir a ver si lo encontraban y si lo podían detener. Jisi les dijo que era buena idea, pero que tal vez para mantener el secreto de Cato era mejor que se pusiera algo para taparse y que no lo reconocieran fácilmente, tomando referencias de otros héroes de películas que ella vio. Kinen dice que es buena idea y Jisi y Kinen proceden a mirar con la misma cara a Cato, una cara de que planean algo malo. Carakuto al ver eso ya sabía que se venía sufrimiento, porque esa cara siempre lo decía todo y esta vez no pudo negarse porque tenían razón.

Luego de hacer el traje con algunas cosas que tenían a mano, Cato se lo puso. Jisi vio que era muy oscuro y le puso en la máscara un corazoncito. Jisi le pidió que se cuide y él le dijo que sí, agarrando la máscara y tapándose más la cara para tapar lo rojo. Kinen le dijo que ya estaba, que solo tenían que ir a ver si hablando podían detenerlo y si no, ya pasar a los golpes.

"Oye, investigué y creo que al tipo ese le pusieron nombre y número, creo que era 101, Kanoka, o algo así" le dijo Kinen a Carakuto, así que por ese nombre se fueron buscando a ver si lo encontraban. Se fueron primero al laboratorio, pero no lo encontraron ahí, así que se fueron a la ciudad que estaba cerca, que ya era dentro de la zona norte.

Al llegar al laboratorio Kanoka se dan cuenta de que hay mucha gente trabajando ahí, así que deciden entrar como infiltrados. Empiezan a ir por los ductos de ventilación y ven que no está 101 ahí, así que siguen mirando. Llegan a un lugar donde hay más habitaciones, pero parecían haber cosas, no eran cosas vivas, pero tampoco era que no tenían vida. Además encontraron a algunas personas hablando de 101 y su desaparición, la noticia seguía rondando a pesar de que ya había pasado un año de su desaparición.

Cato, al escuchar que pasó un año, se dio cuenta de que ellos eran los únicos que parecían saber que seguía vivo y que estaba rondando zonas cada vez más lejanas. Al seguir escucharon algo, como un golpe metálico. Miraron por un agujero y vieron que era 101 y vino para matar. Kinen cree que es un buen momento ya que apareció y decide buscar una forma de bajar. Carakuto le dice que no es buena idea, que vea lo que está haciendo. En ese momento 101 estaba peleando con los científicos, algunos intentaron electrocutarlo pero no funcionó y empezó a ser todo un caos.

Kinen le dice que si no le hablan ahora se va a volver más loco y menos va a querer escuchar, así que Cato acepta ir a hablar con 101. Al bajar, Kinen se pone una bufanda y se tapa la cara y le pide a Carakuto que lo cubra mientras habla con 101. Cato le hace caso, pero le pide que no la cague. Kinen se ríe, lo abraza y le dice que no pasará.

Se acercan a la zona donde estaba 101, justo estaba ocupado sacándose la red que le tiraron para electrocutarlo. Kinen se acercó y le preguntó si estaba bien. Cato estaba cerca de donde iniciaba el pasillo, para que si algún guardia se acercaba él lo detuviera.

101 se dio vuelta y al ver a Kinen quiso atacarlo, pero al ver que Kinen no se movió le preguntó si no se iba a defender. Kinen, firme, le dijo que no, que solo quería hablar para saber por qué hacía eso.

101 dudó, pero le contó que es horrible cuando apenas abrís los ojos y ves violencia. Según los científicos él se suponía era un ser ayudador que pasó de prueba en prueba y al fin habían logrado darle conciencia y razonamiento, pero él había hecho amigos. Aunque eran todos como él, experimentos, robots y demás, esos eran también prototipos y cada vez que uno no funcionaba como querían lo desactivaban y tiraban, sin importar que haya conseguido una historia ahí.

Kinen, al escuchar eso, le dice que hay muchos humanos que son así, que tiran aquello que no creen importante, pero también le dice que hay varios que saben cuidar cada mínimo detalle, que ven todo con varias oportunidades. Y le dice, poniendo su mano en el pecho de 101, que él también tiene otra oportunidad.

101 lo mira confundido, nunca había visto que una persona fuera tan buena con él, pero justo, ¡bang!, un balazo le da en el cuello a 101. Él cree que Kinen lo estaba engañando. En la otra punta del pasillo, Carakuto está peleando con los guardias y se da cuenta de que uno disparó. Lo golpea haciendo que suelte el arma y escucha de fondo un "me engañaste..." y se da vuelta. Grita el nombre de Kinen y cuando mira bien hacia atrás ve que Kinen está sangrando.

Cato corre hacia él. 101 piensa que va a atacarlo y se pone en defensa, pero al ver que en vez de ir contra él se va a ver a su amigo caído, se confunde aún más. Cato se arrodilla y pone la cabeza de Kinen en su regazo. Kinen le dice que está bien, que debe ir contra los guardias, pero Cato se queda ahí porque sabe que Kinen está muriendo.

Al ver que 101 se está yendo a pelear contra los guardias, le grita que lo va a detener y que no va a seguir adelante con esa masacre. Kinen le agarra el cuello del buzo haciendo que se le caiga la capucha a Cato. Kinen le pide que sea un gran héroe. Cato le dice que lo va a ser, pero le pide que no se vaya, que sin él no lo podía lograr.

Horas después, en la casa de Jaruka, se escuchan golpes en la puerta del patio trasero. Jaruka y Jisi, que estaban en el living, se miran confundidas y luego piensan que es Carakuto. Van a revisar y sí, era él. Estaba mojado por la lluvia que empezó a caer, lleno de sangre en el buzo y en sus manos, su rostro con una mirada perdida. Jaruka notó que estaba solo, le dijo que entrara y le preguntó por Kinen. Él no respondió. Jisi le preguntó si estaba bien y por qué estaba tan manchado. Él no respondió, alzó la mirada y abrazó a Jisi llorando. Luego les dijo todo lo que pasó.

Jaruka no podía creer dos cosas: una, que su amigo había muerto, y la segunda, que le doliera tanto perderlo. Jisi, a pesar de que no lo conocía tan bien, también le dolió, pero vio que a Carakuto le dolió más que a ellas dos.

6. El trato

En ese momento, Carakuto no les contó una parte de todo, pero Jisi nota que falta algo en lo que contó. En la habitación de Jaruka, en el piso de arriba, Jisi entra cuando Cato estaba solo y le pregunta si en verdad esa era toda la historia. Cato, que estaba estresado por todo lo que acababa de vivir, le dice que no, pero que no sabe si hacerle caso es una opción. Jisi, confundida, le pregunta a quién hacerle caso no es una opción, y Carakuto le cuenta todo con detalles.

Antes de que se fuera a destruir todo el laboratorio, Cato le dijo a 101 que por qué si mataba a Kinen no lo mataba a él también, si se suponía que todos los humanos tenían que morir. 101 le respondió que eso era porque Kinen lo dejó con la duda de si estaba haciendo lo correcto, así que quería darles una oportunidad más. Si Cato le enseñaba cosas buenas de la humanidad, 101 no destruiría a los de esa raza, pero si nada lo convencía, los haría desaparecer de la lista.

Días después, 101 apareció. Carakuto estaba en los laboratorios destruidos donde empezó todo, hablando solo. 101 no se mostró ante Carakuto, pero lo escuchó. Cato se estaba lamentando de haber ido con Kinen a ese lugar desde un inicio. Decía que si no hubieran metido la nariz en ese lugar, no habría pasado nada y Kinen seguiría vivo. También se culpaba por no haberlo protegido. Se sentó en una roca. 101 apareció, pero de forma tan silenciosa que cuando intentó hablar con Cato lo terminó asustando. Cato le preguntó qué quería. 101 le dijo que quería verlo, tal vez una semana después, para ver si podía cumplir lo que dijo que haría. Carakuto le dijo que lo intentaría, pero que si no funcionaba no dudaría en matarlo. 101 comprendió y se fue. Antes de desaparecer entre las sombras, le dijo que el encuentro sería justo en ese lugar, alejados de todo, para que si alguno muriera, nadie lo supiese.

Luego de ese pequeño encuentro, Carakuto empieza a pensar que la única manera de poder ganar es peleando, y enojado porque no sabía si culparse a sí mismo o culpar a 101, empezó a entrenar en la casa de Jaruka y Jisi.

Jisi, preocupada de que Cato empezara a ver las cosas con el lado malo, decidió ir con él para ver si estaba bien. Carakuto, que estaba entrenando, al ver a Jisi se detuvo. Jisi le preguntó si lo que hacía era por Kinen o por su bronca. Cato le dijo que era por Kinen, o al menos eso era lo que pensaba, pero Jisi notó que no lo hacía solo por eso. Le dijo que si necesitaba a alguien en quien confiar, la tenía a ella y a Jaruka. Cato le dijo que lo sabía, pero Jisi le dijo que lo podían ayudar en cuanto ese día llegara. Cato la miró rápido y le dijo que no quería que se entrometieran, que no quería perder a otra persona que quería. Jisi lo abrazó y le dijo que de igual forma lo iban a ayudar.

Jaruka, que estaba afuera de la habitación, intentó no demostrar el dolor que sentía por la pérdida de Kinen y la posible muerte de Cato y entró diciendo que encontró un sistema fallido en el sistema de 101. Les mostró en la computadora que 101 tiene un corazón muy frágil, pero la desventaja era que ese corazón estaba tapado por tres capas de hierro y una de acero. O sea, sí era posible romperlo y desactivarlo así, pero era muy difícil, hasta para Cato.

Y luego estaba el Plan B, que era desactivarlo con un chip. Cato tenía que ponerlo en su cuello, tendría que haber una entrada de conectores. Ahí Cato tendría que poner el chip que hizo Jaruka para desactivar a 101.

Carakuto dijo que ambas eran ventajas convincentes, pero les dijo que en cuanto llegara aquel día, se fueran lo más lejos posible. Jaruka y Jisi lo miraron y Jaruka le dijo que cómo que se alejen, que se supone que son un equipo. Cato dijo que sí, pero que odiaría perder otra parte del equipo. También dijo que ya había tomado la decisión y no iba a cambiar de opinión.

7. El final

Cuando llegó el día, Cato se fue al laboratorio donde todo empezó y se juntó con 101. Jisi y Jaruka se fueron de allí, pero no muy lejos.

El lugar era como un campo enorme donde estaba la planta en el centro y alrededor estaba lleno de árboles y arbustos comiendo todo a su paso, demostrando lo abandonado que estaba.

Ambos se acercaron y 101 le preguntó si podía demostrar algo que los humanos tuvieran como un arma para decir que sí merecían vivir. Carakuto le dijo que la humanidad tenía la capacidad de dar vida. 101 dijo que todas las especies podían hacer eso. Carakuto dijo que la humanidad tenía conciencia y grandes comunidades. 101 dijo que sí, pero que en esas comunidades había corrupción por la misma conciencia.

Carakuto, quedándose sin ideas, le dijo que la humanidad podía llegar a ser una mierda, pero que de alguna u otra forma seguiría con vida gracias a la confianza, el cariño y el perdón.

101 recordó a Kinen. Ambos recordaron a Kinen. Pero 101 dijo que aun así, la humanidad podía llegar a ser así, pero también ser lo contrario. Y antes de que 101 dijera lo contrario, Carakuto alzó la mirada y lo atacó lo más rápido que pudo, dirigiéndose a su corazón. No soportó más y solo quería matarlo por lo que le hizo a Kinen.

101, luego de recibir varios golpes, se dio cuenta de lo que Cato intentaba y lo detuvo, mandándolo a volar hasta que se chocó contra un árbol.

Jisi escuchó a lo lejos el escándalo y le dijo a Jaruka que Carakuto necesitaba ayuda. Jaruka le dijo que recordara lo que Cato les dijo, pero Jisi le dijo que no quería perder la única oportunidad de ayudarlo. Jaruka la sostuvo del brazo, pero Jisi se soltó.

A Cato, luego del golpe que le dio 101, se le cayó el chip y recordó el Plan B, pero también recordó lo que le hizo a Kinen. Era como si quisiera la venganza pero también hacer lo correcto. 101, mientras tanto, se iba acercando poco a poco. Cato se arrastró para intentar agarrar el chip, pero antes de alcanzarlo, 101 lo agarró de la cabeza y lo levantó, diciendo que tuvo su oportunidad y que por su debilidad ahora había perdido todo lo que tenía, al igual que él lo perdió todo.

Jisi se soltó de Jaruka y corrió hacia donde estaba Cato con 101. Cuando llegó, vio a 101 agarrando del cuello a Cato contra un árbol y vio un destello en el piso. Corrió, agarró el chip. Cato, al verla, le dijo qué hacía allí. Eso la delató y 101 se dio la vuelta. Cato, al ver que 101 se distrajo, lo pateó haciendo que lo soltara.

Jisi fue hacia donde estaba Cato, le preguntó si estaba bien y Cato le dijo que se fuera. 101, al ver que se entrometió en un asunto que no le pertenecía, vio a Jisi como una enemiga más y les dijo que podía contra ambos y que a la primera que iba a atacar era a Jisi.

Cato, al ver que se empezó a fijar más en Jisi, lo atacó y empezaron a pelear. Esta vez Cato ya tenía más claro que lo más difícil era el corazón y que la forma más fácil era el chip. Así que mientras lo atacaba, Jisi intentaba ponerle el chip.

En un momento, Cato volvió a caer, pero esta vez a propósito. 101 le dijo: "¿En verdad creías que me ibas a poder vencer?" y Cato le dijo que no intentaba vencerlo, solo necesitaba distraerlo. Entonces Jisi corrió y le puso el chip en la nuca a 101, haciendo que se apagara.

Luego de que Jisi lo apagara, 101 se cayó encima de Cato. Carakuto lo empezó a ver y dijo que tal vez si lo programaban de vuelta podría ser lo que querían los científicos. Jaruka, a lo lejos, le dijo que era una mala idea y que sería mejor dejarlo apagado.

Jisi, al ver a Jaruka, le pidió perdón por dejarla de lado y le dijo que sentía que no podía detenerse. Jaruka le dijo que estaba bien, que de igual forma lo sabía, que sabía que no la iba a poder detener. Y luego la abrazó.

Y así fue como terminó ese problemilla de 101.

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Thoughts

  • remolino5

    Ese lugar clausurado por fallas eléctricas, con la rata y el eco, ya daba miedo antes de que apareciera 101.

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  • Zacarias

    La que se luce callada es Jaruka, plebe. Encuentra lo del corazón con tres capas de hierro, arma el chip y encima se aguanta lo de Kinen sin mostrarlo.

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  • Celestino

    Kinen era el que empujaba todo, loco: el botón, el techo, ir a hablarle a 101 sin defenderse. Que la otra oportunidad del título salga de su boca justo antes del balazo cierra re bien con quién era.

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  • Ovid

    Después de un balazo, un amigo muerto y una pelea en el bosque, cerrar con lo del problemilla de 101 me hizo reír mucho. Yo me quedé con 101 apagado encima de Cato y con Cato pensando en reprogramarlo: para mí ahí hay otra historia esperando, la de si alguien le da a 101 la oportunidad que Kinen le ofreció. Gracias por compartirla, ludim1!

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