Caminaré sobre los cristales rotos
para llegar donde no pueden llegar otros.
Tomaré cada herida marcada en tu cuerpo,
las sanaré con amor, con paciencia y tiempo.
Llegaré hasta lo más profundo de tu alma
y te daré una sonrisa que te devuelva la calma.
Jamás me iré de tu lado,
aunque me llames terco,
pues ni el dolor ni las heridas
harán que abandone nuestro encuentro.
NAV.