Como un loco en la orilla del mar,
lanzo botellas que viajan vacías,
con la esperanza de verte llegar
y que rescates mis noches y días.
Corro en el tiempo buscando salida,
mientras el ruido me embriaga la mente;
así me quedo colgado de la vida,
oculto y solo entre tanta gente.
Es muy difícil pedir un auxilio
cuando este drama nos llena de enredos;
las lianas te atrapan en este exilio
y van devorando todos tus miedos.
Esas botellas que viajan sin rumbo
vienen las olas y rompen sus huellas;
contra las rocas sufren el derrumbe
y el mar las convierte en miles de estrellas.
Quise un buen día volver a la calma,
recapacitar y vivir la realidad,
pero no estabas para curar mi alma
y me hundí de nuevo en la soledad.
Entré en la botella que flota en el mar,
esperando el día en que me hallarás;
y solo duermo para no llorar,
con la fe absoluta de que volverás.
Quiero cantarte poemas profundos
que solo tus ojos y oídos comprendan;
mientras yo corro por mundos absurdos,
colgado en los sueños que el alma desprendan,
creyendo que el tiempo así va a pasar.