Si escribiera un libro sobre dos personas que se enamoraron profundamente, pero que al final no terminaron juntas, creo que no escribiría que dejaron de quererse.
Escribiría que se encontraron en el momento equivocado, que se quisieron de la manera que pudieron y que, por alguna razón, la vida terminó llevándolos por caminos distintos.
Y después de contar cada conversación, cada despedida, cada intento y todo aquello que nunca llegaron a decirse…
cerraría el libro con una sola frase:
“Nos quisimos de verdad, solo que nuestra historia no estaba destinada a durar para siempre.”