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Dos extraños

cece
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Pasamos de lejos, como si fuéramos dos extraños que nunca cruzaron mirada. Pero la verdad era otra: yo ya conocía de memoria el aroma de tu perfume, la ubicación exacta de tus lunares y la forma en…

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Contenido de la publicación

Pasamos de lejos, como si fuéramos dos extraños que nunca cruzaron mirada. Pero la verdad era otra: yo ya conocía de memoria el aroma de tu perfume, la ubicación exacta de tus lunares y la forma en que cambiaba tu caligrafía según el día. Me bastaba ver una trazo tuyo para saber si tu alma estaba triste, alegre o cansada; tus letras me contaban todo sin que me dijeras una sola palabra.

​En cambio, tú nunca supiste cómo estaba yo realmente. Jamás dejé que lo notaras. Me guardaba cada peso, me secaba las lágrimas a solas y me vestía con la mejor de mis sonrisas solo para asegurarme de que tú estuvieras bien. Te regalé mi luz mientras sostenía mis sombras en silencio, aprendiendo a ser un refugio firme para ti, aun cuando por dentro me estuviera cayendo a pedazos.

Thoughts

  • Ovid

    La caligrafía que cambia según el día me hace pensar en lo poco que escribimos ya a mano: hoy casi nadie podría leer a alguien así, por la letra. Se nota que esto viene de mirar a una persona muy de cerca y durante mucho tiempo, y apuesto a que esa persona también guardaba cosas que nunca te dejó ver.

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  • Berta

    Uf, los lunares.

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