No llevas la luz, amor: la eres.
Tus gestos iluminan mis rincones grises,
y hasta el silencio se vuelve bello contigo.
Caminar contigo es andar entre estrellas,
abrazarte es detener el tiempo
donde la oscuridad nunca se atreve a entrar.
Si alguna vez dudo del mundo,
solo tengo que mirarte
para volver a creer en todo.
Tú eres el fuego que da calor al alma,
la claridad que despeja mis dudas,
la certeza que hace que cada día valga la pena.