Aunque el hijo se aleje del hogar y por el mundo quiera caminar. Aunque el afán de ganar lo haga tropezar y los pecados lo quieran arrastrar
En todo momento, el Padre no juzga y en su hogar, con un abrazo, lo esperará
Pidan y se les dará; pregunten y se les responderá. En la casa del Padre muchas moradas hay, y para todo el que vuelve, un lugar siempre encontrará.