Estoy tan harta de sufrir que miro al cielo y no siento nada más que vacío en mi pecho.
Dios todo poderoso, creador de cielo y tierra te pido, te ruego, si en ti existe la misericordia que predicas, llévame contigo esta noche. Regalame la muerte, pues no me regalaste la fuerza para ser yo quien me arrebate esto que llaman vida. Aunque creo que yo, he muerto hace mucho tiempo ya, solo que mi cuerpo físico aún no se ha dado cuenta y por eso me tortura al alma.
Dios todo poderoso, arranca de mi la vida y con ello regalame la eternidad. Yo a cambio alimentare con mis entrañas a aquellos que lo necesiten, les regalaré vida mientras tú me regalas muerte. Con aquello que no sirva de mi cuerpo alimentare a las larvas y fertilizare a la tierra donde yacerán los restos de mi cuerpo eternamente, donde no seré más que minerales y putrefacción.
M. Rodriguez.