Tras pasar mis 20's de forma intermitente,
me emocioné mucho por iniciar mis 30's.
Suelo decir a mis conocidos: "los 30's son los nuevos 20's
con más dinero y más experiencia".
Creí que al entrar a mis 30's por fin se sentiría bien,
que la experiencia que ya tenía...
el sostenerme económicamente por mí misma,
serían cosas que a mi favor jugarían.
Hoy a mis 31's entiendo que fui ingenua,
también reconozco que por falta de experiencia,
tomé decisiones que entorpecieron aquella meta.
Pues a mis 28's entré a una relación amorosa,
cuyo inicio, hoy admito, fue por no estar sola.
La vida pasa, las relaciones terminan...
Y pensé que sería un capítulo breve en mi vida.
Seguí descubriendo qué me apetecía más,
establecía metas y las cumplía.
Luego me sentí codiciosa y me pregunté:
"¿por qué no tener más, como el amor, si es lo que siempre soñé?"
Y a los 29's volví a hablarle a ese ex.
"¡El salado no tiene ni un día de descanso!"- dicen.
Llegas a un punto de la vida donde te pasa de todo,
como el casi perder a un ser amado,
ó... como quedarte en embarazo. Uno nunca deseado.
¿Cómo era posible...? ¿yo? ¿¡en embarazo!?
¿En esa situación, a mis veintinueve años?
La ironía y la incredulidad al hacerme dichas preguntas,
sabiendo que nada para a la naturaleza... nunca.
Entonces... ¿Por qué no se sentía como una bendición?
¿Por qué la tristeza y la miserableza se instalaron en mi interior?
No era que no tuviera la habilidad para criar,
la verdad era tan simple: yo nunca quise gestar.
Mientras mis amigas soñaban con ser llamadas "mamá"
El sueño de ellas se sentía ajeno a mi realidad.
Crecí pensando que al ser mayor,
tras encontrar el amor...
nacería en mí el formar un hogar,
y me sentiría bien al ser llamada "mamá"
Sin embargo... no fue así.
Entré en una profunda crisis.
El primer día me desasocié de la realidad.
Negué que esa fuese mi verdad.
El trabajo lo hizo fácil,
hice lo de siempre, me sentí fuerte.
La compañía de esa persona, mermó.
Él ya tenía hijos y no entendió,
cómo ante la noticia,
lo que era mi mundo... colapsó.
En realidad, lo que yo quería no le importó.
Buscó modos: presión, persuación y manipulación,
sin contar sus intentos fallidos,
para romantizar una situación que me causaba horror.
No me fue fácil admitir,
que abortando prefería morir
antes que gestar y parir.
No me fue fácil aceptar,
que ejercer la maternidad
se sentía como sufrir por la eternidad.
Fue difícil imaginarme...
como la mamá de alguien más.
Fue una tortura abandonar mi ser,
para cumplir con el dicho deber
que biologicamente tiene toda mujer,
de usar mi cuerpo para formar bebés...
para que otro ser naciese a través de él.
No sentí ni una mínima pizca de ese amor abnegado,
que dicen que innatamente tienen las mujeres en embarazo.
La ansiedad golpeó mi ser como una gran avalancha,
y sentí alivio cuando dejé de pensar...
"¿cómo hacer lo que está bien según los demás?"
Sentí descanso cuando decidí parar.
Sí, sentí que se me quitó un peso enorme de encima,
cuando tomé la decisión de abortar.
No iba a seguir un camino que nunca deseé,
al que con vehemencia descarté,
del que nunca formó parte de mi vida,
ni siquiera un minuto, ni un solo día.
No me importó lo que pensaran los de afuera,
no me importó decepcionar a mis papás,
no me importó el peso del rechazo ni de la estigma,
sólo quise recuperar MI VIDA.
Lastimosamente, ni la culpa ni el dolor
se van totalmente tras expulsar un embrión.
Esa es la parte más simple,
esa es la parte que menos duele.
Entré a mis anhelados 30's,
entumecida y sangrando.
Estaba manchando por aquel suceso
Un recordatorio no placentero.
Navegué el escalón inicial del 30 piso,
sintiéndome compleja por lo vivido.
Culpa ante Dios por mal uso de la procreación,
alivio al vivir para mí misma... por convicción,
duda al no saber si sufrí lo suficiente,
vulnerable ante cualquiera que mi decisión no respete.
Afortunadamente, obtuve la tubectomía...
y ese evento jamás se repetiría.
Me hubiera gustado haber nacido infértil,
así la rumiación sobre ese evento saldría de mi mente.
Si no soy madre por elección,
¿entonces fue todo un desperdicio?
El haber sido fértil, el haber abortado
y las trompas haberme ligado.
He de creer que para muchos sí,
En cambio, para mí...
dicho evento me mostró lo que casí perdí.