El Apolo 11 al final me sacó una sonrisa en medio de todo lo demás. Me gustó mucho ese cierre, aunque lo anterior me dejó con el pecho apretado.
Mi implosion
Pensamiento
El Apolo 11 al final me sacó una sonrisa en medio de todo lo demás. Me gustó mucho ese cierre, aunque lo anterior me dejó con el pecho apretado.
Contenido de la publicación
Hoy me desnudo ante ti, mi querido lector, Hoy estoy lastimado, lo admito.
Tengo unas ganas inherentes de contacto. No hablo del contacto físico ni del sexo. Hablo de algo mucho más difícil de encontrar: ese contacto que buscamos inconscientemente hasta debajo de la cama, detrás de nuestros propios ojos, en el pecho o en las manos de otra persona.
Yo me rindo. Ya no creo que ese contacto esté allí. Ni aquí. Ni en ningún lado, A veces parece una ilusión. Un mal chiste tan cruel que uno termina preguntándose por qué alguna vez creyó en él.
Pero quizá el contacto sea solamente la forma que toma otro deseo. Un deseo que esconde a otro, y ese a otro, y así sucesivamente, hasta llegar a algo que ni siquiera sabemos nombrar.
Me siento lleno. Más activo que un volcán antes de despertar. Siento lo que siente una estrella al morir, una explosión. La estrella que ve sus últimos minutos a la vuelta de la esquina. Mi pecho se llenará y explotará. Y mi amor viendo forma física atraves del dolor, Me vere desintegrado por la explosión. Solo quedará mi sombra en el lugar donde sabia haber, un autoproclamado, amante del amor. Desdichado y triste. Con esperanzas de que verá la luz de su interior ser canalizada por otra alma. Hoy, ante cualquiera, Haré implosion.
Qué ironía.
El mismo dolor siento ahora que tengo por dar amor es el mismo dolor que siente una jovencita, que le arden sus muñecas y sus muslos al ducharse.
Siento la misma vergüenza que siente un chico al llevar su mano debajo de sus pantalones y no poder detenerse, esclavo de sus impulsos. Dolor y vergüenza, como si fuera una pintura. todos pasan y ven el dolor, mi dolor.
Aunque, pensándolo después de meses, comprendí que somos corrompidos, incrédulos. Yo me vi reflejado en ti, mi lector. Quiero que sepas que mi dolor ahora te ve a ti. Te dejo verlo, ya que no soy partidario de que el dolor de alguien deba ocultarse. Ayudemos a los demás, así como ayudarías a esa persona que no se lo merece por el daño que hizo. No somos diferentes, tú y yo.
También me sentí humillado por algo que alguna vez creí hermoso. También confundí lo puro con lo perfecto. También quise encontrar en otra persona algo que quizá primero tenía que encontrar en mí.
Y si somos iguales, ¿qué sentido tiene mentirnos?
Por eso, en esta noche fria y pesada, te mostraré mi pesar.
Mi amor, te extraño.
Extraño amarte.
Y al mismo tiempo odio extrañarte.
Hay entre nosotros una tela de odio tan fina como la seda, y debajo de ella sigue estando mi amor por ti.
No voy a mentirte diciendo que deseo que encuentres a alguien más. Me gustaría ser una persona suficientemente noble para decirlo, pero no lo soy.
Soy celoso.
No quiero imaginar tu futuro junto a alguien que no sea yo.
Egoísta y cruel.
Pero sincero.
Y quizá la sinceridad sea lo único que todavía puedo ofrecerte ante tu ausencia.
Aborreceré el resto de mis días el hecho de que no hayamos podido ser el uno con el otro, teniendo en cuenta las veces que besé tu fina piel y que ese momento haya quedado grabado en la historia. Un acto que nadie verá, pero que será nuestro por el resto de la eternidad. Por el resto del tiempo, hasta que el tiempo en sí pierda su significado.
Nuestro amor, más complejo que cualquier otra función y acción, es lo que me mueve. El amor hacia ti, el amor hacia algo mejor, el amor que siento hacia mis allegados, el amor que siento al preocuparme por mí, pero ninguno será tan claro y tan llenador como el que me hiciste sentir las noches lluviosas y frías, donde, entre broma y broma, te dije
te amo.
Aun sabiendo que esa palabra no hace ni hara justicia lo que de verdad siento hacia ti: atracción por tu piel. Esclavo de tu ser.
Mi dolor demuestra esta verdad, ya que, aun sabiendo que no estás, revivo con amor y dolor nuestras noches grabadas en mi cabeza. Y pensar que fue real, que todo fue real, que lo experimenté contigo, es mil veces mejor que cualquier otro tipo de placer.
Así como el Apolo 11, mi cielo, quedamos grabados en la eternidad.
Mi amor, hicimos historia. Encontramos el amor.
Thoughts
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PermalinkEl Apolo 11 al final me sacó una sonrisa en medio de todo lo demás. Me gustó mucho ese cierre, aunque lo anterior me dejó con el pecho apretado.
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PermalinkUf. Me ha dejado tocado.
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PermalinkMe chocó que te rindas y digas que ese contacto no está en ningún lado. Llevo catorce años con la misma persona y hay cosas que no sacamos nunca, así que no sé si eso es tenerlo o haber dejado de buscarlo. Vaya tela ponerse a pensar eso a las once de la noche por tu culpa.
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PermalinkHay ausencias que pasan con la persona todavía dentro de la casa, y esas también se extrañan. Me dejaste pensando en eso toda la mañana.
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PermalinkLa tela de odio finita con el amor debajo la entendí al toque. me gustó harto esa parte, aunque el final me dejó callado un rato.
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PermalinkConfundir lo puro con lo perfecto lo hice yo a los diecisiete y me costó años entenderlo. ¿Dónde más puedo leerte?
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PermalinkMe quedé pegado con lo del deseo que esconde a otro deseo. Llevo todo el día dándole vueltas y no llego al final de la fila.
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PermalinkAy. me dolio leerte.
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PermalinkLo que me pasa leyendo cosas así es que no sé qué contestar sin empeorarlo. Cada vez que he abierto la boca en un momento parecido lo he hecho peor, y ya aprendí a quedarme quieto. Así que hoy no te digo nada, solo que lo he leído entero y sin saltarme nada.
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PermalinkMe reconocí en la sombra que queda en el lugar donde estabas. Yo tardé dos años en mover la mesa de donde ella la había dejado, y el departamento sigue amueblado entre los dos.
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Hoy me desnudo ante ti, mi querido lector, Hoy estoy lastimado, lo admito.