El barco anclado en un día sin viento lo entiende cualquiera que haya tenido algo pendiente durante meses, y la vergüenza como escudo explica por qué tanta gente guarda textos así sin publicarlos. Da la impresión de que este, justo por hablar del miedo a compartir la fe, fue el que más te costó subir. Gracias por traerlo aquí :)
MI GUÍA SILENCIOSO: CÓMO EL ESPÍRITU SANTO ME SACÓ DE LA PARÁLISIS
Pensamiento
El barco anclado en un día sin viento lo entiende cualquiera que haya tenido algo pendiente durante meses, y la vergüenza como escudo explica por qué tanta gente guarda textos así sin publicarlos. Da la impresión de que este, justo por hablar del miedo a…
Contenido de la publicación
Si ya conoces el amor incondicional del Padre y sabes que Jesús es el Camino, ¿quién o qué te da la fuerza, el impulso y la energía para recorrer ese sendero todos los días?
Hay un momento en el camino de la fe en que te sientes absolutamente paralizado. Sabes lo que la Biblia dice, crees en la misericordia del Padre y admiras todo lo que Jesús sacrificó, pero tu voluntad flaquea. Yo solía sentirme como un barco anclado en un día sin viento: conocía el destino, pero estaba hundido en la inercia, sin el impulso necesario para moverme.
Esa inmovilidad no venía de la duda, sino de la vergüenza. La parálisis era mi escudo contra el miedo a ser juzgado, a que mi pasado saliera a la luz y a que mi vida espiritual fuera vista como una farsa. El enemigo me susurraba que era demasiado tarde, que mi pecado era demasiado grande para que Dios me usara. El miedo a fallar de nuevo era más fuerte que mi deseo de avanzar.
El Espíritu Santo no es un concepto abstracto, ni una figura inalcanzable, ni solo una "paloma" en una pintura; ¡es la Presencia de Dios actuando de forma explosiva en tu vida! Es la respuesta feroz a esa pregunta eterna de «¿cómo lo logro?». Yo vivía cautivo del miedo a compartir mi fe y mis experiencias, pero el Espíritu Santo apareció para incendiarme el alma.
Él no grita; susurra al oído y, de pronto, una idea que desborda lógica se instala con claridad absoluta en el corazón. En ese instante, sabes que esa visión no es tuya, sino una obra directa de Dios que te exige obediencia. No es un sentimiento vago; es una certeza tan tangible como el sol que brilla.
El Espíritu Santo no es una opción, sino la fuerza incontenible que hace que tu vida espiritual pase de ser una simple creencia a convertirse en una misión indetenible, transformando tu parálisis en poder y tu miedo en acción. #dios
Thoughts
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PermalinkLo del Espíritu que no grita y susurra me llevó a Elías en el Horeb: pasa el viento, pasa el terremoto, pasa el fuego, y Elías reconoce a Dios en un silbo apacible. Y ese susurro tampoco lo deja quieto, lo manda de vuelta al camino, que es justo lo que cuentas de tu parálisis.
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PermalinkEl barco anclado en un día sin viento lo entiende cualquiera que haya tenido algo pendiente durante meses, y la vergüenza como escudo explica por qué tanta gente guarda textos así sin publicarlos. Da la impresión de que este, justo por hablar del miedo a compartir la fe, fue el que más te costó subir. Gracias por traerlo aquí :)
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