Manejo bajo el sendero de la luna, hablando a las estrellas de mi gran fortuna. Tengo con vida a mi gran amiga guía, la que me vio crecer las noches y los días. Sus palabras abrazan sin compañía; escuchar su voz es mi alegría. ¿Cuánto duraría en la vida sin la presencia de esta gran amiga? Sus besos escasos, presentes en algunos casos, son extrañados a diario. Sus manos delgadas y finas siguen arrullando a aquella niña. Siendo franca, he de admirar al roble de gran talento matinal. Me niego a retener con mezquindad la luz de tan grata amistad. Un agradecimiento es un suspiro en el viento para tan grato y honorable esfuerzo. Si se degradan las células de nuestros cuerpos, solo seguirá pasando el tiempo, y ni el eco del Big Bang desvanecerá la luz de nuestro encuentro. Amor de madre solo en sueños; sin embargo, el mío es perenne en el latido del tiempo: he aquí nuestro encuentro. Para mi gran amiga, progenitora llena de vitalidad, ¿cómo darte un simple abrazo para tan fuerte remanso? ¿Cómo ser solo tu retoño si vales más que los días de otoño?. nota: ya ni me quiere la luna de la envidia que tiene de no estar en mi cuna.
-LEXA CHESTER.