Me duele lastimarte, pero sentí que era lo mejor para ti…
Sé que ahora duele de la forma más cruel, pero sé que enteras que así lo era.
Sé que no soy dueño de tus pensamientos ni de tus decisiones.
Sé que me quieres y que fui tu refugio, pero ahora yo quiero resguardarme en la bella soledad que no me he permitido disfrutar.
Con el paso del tiempo viví atada a aquellas personas que controlaban mis sentimientos; suena patético, lo sé, pero las amabas.
Me resguardé tanto que me perdí en las decisiones ajenas y darme cuenta fue tarde; lo sé.
Y cuando fui libre, o bueno, cuando tomé en cuenta lo que mi alma en verdad quería, comprendí que amo la soledad porque allí nadie me controlaba, ya que allí en el silencio ella me demostró que existo.
Existo, sí, y sé que vos me lo diste a entender; también sé que yo era tu refugio, pero para mí vos no lo eras. No lo digo con mal, sino con una cruel realidad que callé, y si no fue la decisión correcta.
Te quiero y quiero que estés bien. Agradezco las palabras bellas y todo, pero tú tienes una manera diferente de ver el mundo y yo, pues, acopada de la soledad, la quiero conocer sin presiones ni nada.
No quiero que me digan que me aman porque sé que no lo hacen… Sé que aquellos individuos que me dicen amar solo quieren mi comprensión y mi escucha porque yo soy el refugio emocional de aquellos que dicen amarme con locura.
Ahora comprendo que la soledad en términos amorosos es la mejor compañía, porque en el bello silencio sé que me ama.
Sé que mi vida no es la más perfecta, pero acompañada de la soledad, sé que podré amar al mundo sin miedo a que gobiernen mi corazón.
Solo sé que amo, sí, pero amo mi soledad.
Iangby