En una pecera vacía
busco una respuesta,
un pez que ya no esta,
una historia que se ahoga,
un poeta que bebió una verdad.
en el fondo vi una sirena
nacida de mis lagrimas reflejadas,
entre las lunas y mi soledad
encarnaron con creatividad mi pecado sin falda.
se ha hundido mi libro
navegando tras la estela de un tesoro,
buscando algo distinto
he vuelto a encontrarme a mi mismo.
ella a aprendió a cantar mi nombre
para conquistar a su hombre,
se adueño del tridente
letras, inspiración y papel.
se desglosan las líneas
sobre el mapa de mis venas,
se hinchan con prisa
puliendo el norte de mi brújula.
sin manto, sin blusa, y sin comas
nada detiene el velo en tu copa
mientras brindas por tu nombre como musa
tras el muro de vidrio de mi pecera.