En el jardín de mi casa, donde florece el amor, crecen lirios tan hermosos, que llenan todo de color.
Sus pétalos son tan suaves, como caricias del viento, y al mirarlos cada día, se alegra mi pensamiento.
Blancos, rosados y bellos, brillan bajo el cielo azul, parecen pequeñas estrellas bañadas por la luz.
Los lirios de mi jardín son un regalo de la vida, me enseñan que hasta una flor puede sanar una herida.
Y cuando llegue la tarde y el sol se empiece a ocultar, mis lirios seguirán creciendo, llenando mi hogar de paz.
¡Oh, lirios de mi jardín, tesoro de primavera! Que nunca falte su belleza, ni su perfume se pierda