Hay una película que me encanta. En realidad, dos: *Alicia en el País de las Maravillas* y *Alicia a través del espejo*.
Si se miran a conciencia, tienen muchísimo para dar.
Hay un diálogo, entre Alicia y su papá, que dice :
—Padre, ¿crees que he perdido la cabeza?
—Temo que sí... Estás demente, chiflada, has perdido la razón... Pero te diré un secreto: las mejores personas están locas.
Y pienso que eso es lo que falta en este mundo: locos.
Locos que se animen a sentir, que se vuelvan vulnerables aunque sepan que puede doler.
De esos que agarren un papel y un lápiz y salgan al mundo.
De los que se animen a decir «te quiero» y a llorar con ganas.
Los que se nieguen a seguir multitudes y no tengan miedo de no pertenecer, para que la nada no los arrastre.
De esos que elijan un camino con la suficiente valentía para decir: «Me equivoqué. No era por acá».
Que puedan detenerse solamente para descubrir qué más hay.
Locos que tengan conversaciones incómodas y abracen con fuerza.
Que se animen a soñar, aunque a veces el camino sea solitario.
De esos que se paren para ayudar,sin público que los aplauda.
Locos que entiendan que cambiar de rumbo no es perderse, porque hace falta valentía para dejar de ser quien creíamos que teníamos que ser.
Sin miedo a reinventarse cuando descubran que aquella versión de ellos ya no les alcanza.
Locos. Muchos de esos.
De los que sean criticados, pero admirados en silencio por tener el valor de ser ellos mismos.
Así te quiero.
Así me quiero.
Existamos.