No ves la forma en que te miro,
la forma en que te deseo,
en que te trato con un cuidado
que no me nace con nadie más.
Crees que solo son miradas normales?
Crees que las palabras que te digo
se disfrazan de bromas inocentes,
cuando en realidad son confesiones veladas,
susurros que no me atrevo a gritar.
Crees que esos abrazos largos
no significan nada para mí?
Si supieras que en cada uno
me aferro como quien teme perder,
como quien guarda un secreto en la piel,
como quien se quiebra en silencio.
No ves que cada gesto mío
es un intento torpe de decirte
que me importas más de lo que imaginas,
que mi risa contigo es distinta,
que mi mundo se ordena
cuando tu voz lo atraviesa.
Y aun así, callo.
Me escondo detrás de la rutina,
de las bromas, de la costumbre,
porque temo que si descubres
la magnitud de lo que siento,
me apartes con la misma facilidad
con la que yo me acerco.
No ves la forma en que te miro…
pero algún día, quizás,
cuando mis palabras ya no puedan fingir,
cuando mis manos ya no sepan soltarte,
entenderás que todo este tiempo
mi amor estuvo latiendo en silencio,
esperando que lo vieras.