Entonces, de la manera más masoquista y egoísta que existe, no quiero que nadie más sepa cómo demuestras cariño… de cómo eres, de lo lindo de tu forma de ser. Solo anhelo que seas tú.
Porque te aseguro que si tomas mi mano, de mi parte jamás soltaré la tuya. Mi sueño tiene que estar completo, y anhelo —verdaderamente quiero— que estés tú en él.
Tal vez sea demasiado joven para entender realmente qué es el amor… pero es que tú simplemente eres tú, y yo muero, muero de amor por ti.
Eres esa esencia que necesito, esa felicidad que llena mis días. Tienes algo que me ata a ti; algo que, aunque no quise aceptar, no me deja alejarme… y me alegra. Te quiero, y aunque no sepa demostrarlo bien, quiero aprender a hacerlo por ti, porque te quiero.
Lo que te ofrezco es algo puro y sincero. Es que yo te quiero, te quiero mucho. Y no sabes lo emocionante y a la vez perturbador que llega a ser para mí. Porque tú eres aquella flor por la cual sí vale la pena lastimarse con las espinas.