Bailemos, bailemos y aprovechemos esta noche que la luna y las estrellas se alinean, permitiendo que nuestras almas silenciosas puedan bailar. Bailar y dejar que nuestros cuerpos se mueva en sincronía con nuestra voz.
Sin el peso de quienes somos, sin eso que nos esconde.
Alejados de cualquier mirada que interrumpa la armonía de nuestro encuentro.