Me esperó un año y un mes.
Durante ese tiempo, los dos seguimos con nuestras vidas. Conocimos a otras personas, vivimos otras historias y, por momentos, parecía que aquello que había existido entre nosotros ya pertenecía al pasado.
Pero algunas historias no terminan cuando las personas se alejan.
A veces simplemente quedan en pausa.
Pasó el tiempo, cambiamos, aprendimos cosas que antes no sabíamos y seguimos caminando por caminos distintos.
Hasta que, cuando menos lo esperábamos, la vida volvió a cruzarnos.
Y esta vez ya no éramos las mismas personas que se habían separado.
Quizá por eso se sintió diferente.
Porque no siempre se trata de esperar a alguien durante toda la vida.
A veces se trata de seguir viviendo, crecer por separado y dejar que el tiempo haga su parte.
Y si algún día los caminos vuelven a encontrarse, descubrir si aquello que quedó pendiente todavía tiene un lugar.
Porque quizá algunas personas no llegan tarde.
Simplemente llegan cuando ambos están listos para encontrarse de nuevo. 💜