El hombre que me ama, siempre que me ve llegar sonríe, me abraza y me demuestra su intensidad.
El hombre que me ama no tiene celos, sabe que es al único que miro con desespero.
El hombre que me ama me acepta tal y como soy, me ayuda a mejorar eso que a mí no me complace.
El hombre que me ama me hace sentir segura y, sobre todo, que me es leal.
El hombre que me ama sabe que es al único que puede tocar y acariciar todas las partes de mi ser interno y externo.
El hombre que me ama todos los días me elige, sabe que soy su mejor amiga, su mejor compañera.
El hombre que me ama, le brilla la mirada cada vez que me tiene frente suyo.
El hombre que me ama me recuerda que soy su droga más sana, que soy su mejor adicción.
El hombre que me ama no quiere que toque a otros porque sabe que con mis manos todo lo que toco lo convierto en oro.
El hombre que me ama se levanta y se acuesta pensándome, y me lo hace saber.
El hombre que me ama siempre busca tenerme cerca, le encanta cómo se siente cuando estamos juntos.
El hombre que me ama confía ciegamente en mí, sabe que lo amo tan intensamente como él a mí.
El hombre que me ama me recuerda que soy y siempre voy a ser la única en su lista de prioridades, después de él.
El hombre que me ama siempre me tiene presente en sus planes.
El hombre que me ama no se interesa por los bienes materiales, se siente abundante con solo tener mi presencia.
El hombre que me ama no es inseguro, siente que soy sola para él y nadie más, que no existe otro que me complete tan a la perfección como él.
El hombre que me ama sabe cómo hacerme feliz, es la razón de su existir; sabe que si él es feliz, yo también lo soy.
El hombre que me ama no me rechaza, simplemente me pide espacio cuando no se encuentra bien.
El hombre que me ama me admira, soy su mayor referente y siempre les cuenta a todos de mí y de cómo lo conquisté con mis locuras.
El hombre que me ama es igual de espiritual, cree y tiene fe en Dios como yo.