Entre las tramas del olvido,
Se alza un corazón con un latido,
Vive en la inocencia distraído,
Acompañando al desvalido,
No le importan las clases sociales,
Ni los constructos habituales,
Va habitado corazones,
Porque tiene sus razones,
Camina a diestra de Miguel,
Y a la siniestra de Gabriel,
Lo han tomado de iluso,
Genera un brillo,
El cual han querido opacar,
Y él como un pillo lo disminuye,
Para poder encajar,
Ojos vacíos lo quieren drenar,
Los a visto en su caminar,
De tanto habitar personas,
Le han intentado fragmentar,
Y como un bizcocho presentar,
Hasta que nació un imitador,
No como otros, esté ni de oveja se vistió,
Y ese fué el colmo para este portador,
Un andante, con bagaje entendió,
A esos ojo vacíos de corazón negro,
Comió una porción del bizcocho amoroso,
Robando hasta su forma de andar,
Y piensa que le pueden quitar su destino,
Perdona que me cause risa,
Con velas negras, espejos y artimañas,
El impostor se pavonea con luz ajena,
Creyendo que venció al portador original,
Él es quien me imita dice,
Y como pavo real cuenta chistes,
En un tribunal ficcional,
¡Es una avestruz! ese que me imita grita,
Y continúa su festín,
Soy una golondrina libre,
Abundante de amor vibrante,
Que hoy se viste de ermitaño huraño,
Observando el daño,
Esas miradas al pasar,
Y el chisme que se siente al andar,
A mis espaldas salen larvas de sus bocas,
Negras y gordas de arrogancia,
Repiten sin pensar,
Yo digo, así se vacían las almas,
Y se suman más ojos huecos,
A las filas demoníacas.
No puedes andar con brillo ajeno,
Es fuente de mi trabajo,
Derroque todos mis demonios,
A espada limpia, sin dañar a nadie,
Cada sombra derribada,
Cada palabra no dicha,
Dio espacio a esa luz robada,
Mi inocencia, es lo que está en juego,
Pero con paciencia espero su final,
No sufro la pérdida, ni dolor me dá,
El éter otorgará,
Y eso no puede durar,
Sus ojos vacíos hambrientos están,
Ya que de mí,
No hay nada que les permita sacar.