Por el desespero que brinda la vida, la agonía, la confianza y la gloria de Dios. Hoy haré como que brindo, y levantaré mi mano hacia la nada esperando el huracán de palabras prometido.
Hoy soñé con tu indiferencia y me levanté sollozando; las primeras líneas inspiradas por aquel sentimiento a flor de piel.
Pero tan solo pude escuchar tu voz, y recordé tu cara, el delineado que acompaña la orilla de tus ojos, y aquel iris que tanto menciono… mas quería sentir aún más.
Y entonces recordé la inteligencia de tu ser, tu interesante habla y tus expresiones, tu cabello negro, negro como aquella blusa, tus increíbles facciones.
Después me di cuenta de que casi siempre halagaba de lo mismo; pero, ¿qué más puedo decir si ni siquiera te conozco? Y me di cuenta: ¡oh, qué tonto he sido! ¡Más que a ti como persona, me enamoró lo que describo!
— Jorge Guzmán