La poesía que a continuación podrán leer, está basada en un hecho real. Se trata de un pedazo de roca de una montaña en el estado Mérida, ubicado en Los Andes venezolanos. Un pedazo de roca que mande a engastar en un dije para una cadena, que le regalé a la mujer que amaba, como promesa de mi amor hacia ella. De igual forma, mandé a engastar otro pedazo de la misma roca, en una cadena para mi. Pero tanto mi piedra, como la de ella, se perdieron. Primero la mía y luego la de ella. Debido a esta circunstancia, me inspire, para escribir esta poesía.
LA PIEDRA Y LA MONTAÑA
¡Ay mujer que te entristeces
Porque la piedra que te obsequie
Símbolo de mi amor por ti perdiste!
Entristece porque la montaña que te
Dio la piedra ya no está contigo!
Busca la alegría en las orquídeas,
En la flor del desierto,
En las innumerables palabras
de amor que te he regalado,
en mis versos,
en mis hechos de vida.
Busca la alegría en la certeza
De que aunque ausente este
Mi amor es para ti.
Busca la alegría en los recuerdos
De los momentos que me di para ti.
No entristezcas porque perdiste la piedra,
Busca la montaña si de verdad me amas.
Llega a esta, humilde,
Rebozada de amor,
Ofrécele tu alma en holocausto,
Ofrécele ese amor
Y muchas piedras de amor tendrás.
Una montaña de piedras tendrás.
Una montaña para vivir,
Una montaña para amar.
Y si los miedos fueran más fuertes que tu amor
Y te impidiera la montaña buscar,
Entonces yo te seguiré amando en silencio,
Como algo inaccesible,
Como un sueño que nunca lograre realizar.
Y si las lágrimas denunciaran mi tormento,
Como ya lo he hecho,
Enjugare mis lágrimas,
Secare mi rostro
Pero jamás lo sabrás.
Luis Ernesto Parra Nava.-
La Concepción, 15 de noviembre de 2019
Accede a la canción, basada en esta poesía, a través de los siguientes enlaces:
