...
Siempre dicen que el amor
trae mariposas al estómago,
suaves, ligeras, un aleteo leve.
Pero contigo…
contigo siento cientos de alacranes
que me pican por dentro,
con un dolor que arde,
con una intensidad que me desgarra,
y una violencia que sacude mi cuerpo entero.
Cada quien ama a su manera.
Yo te amo como una droga
que va enloqueciendo mi cerebro
y me rompe el corazón poco a poco.
Tus besos saben a fentanilo:
quiero dejar de besarte,
jurar que no vuelvo…
y algo en mí me arrastra de nuevo,
necesito probarte una vez más,
y otra, y otra…
Hoy lo entiendo:
mariposas nunca sentí por ti.
Porque las mariposas viven un solo día
y se van sin dejar huella.
Lo que siento por ti
no es un aleteo que pasa.
Es fuego. Es veneno. Es eterno.
Y es muchísimo más grande
que cualquier cosa que se acabe.