En medio de la noche me pregunto:
si el sol estuviera aquí, ¿sería la oscuridad menos pesada?
Quizás la luna brillaría con más fuerza al tenerlo a su lado,
y los enamorados del mundo sonreirían al ver a dos astros amarse igual que ellos.
Pero más allá de su idilio,
a mí me bastaría con que juntos iluminaran mi noche más oscura.
Esa donde la soledad se sienta al borde de mi cama
a recordarme, en un susurro, cuán sola estoy.
O esa donde la tristeza se burla de mí,
porque sabe que la alegría que muestro de día
no es más que la sonrisa más fingida que le puedo regalar al mundo.
Hoy, hasta el insomnio me ha dejado descansar.
Estuvo tanto tiempo haciéndome compañía
que me da por pensar que él también se aburrió de mí...
igual que se aburrieron todos los demás.