La niña que fui
Todavía la veo
correr detrás del viento,
guardar secretos dulces
en el hueco del tiempo.
Llevaba el sol en la mirada
y el mundo entero en la mano;
nadie le dijo aún
que hay cosas que se van.
Vive en mí, callada y leve,
como un sueño que no muere:
esa niña que fui
sigue siendo mi raíz.