Quiero ser una mujer que ama profundamente sin perderse a sí misma.
Una mujer segura de quién es, que no necesita una pareja para sentirse valiosa, pero que sabe abrir espacio para que alguien pueda amarla, cuidarla y acompañarla.
Quiero ser femenina sin sentir que eso me hace débil. Quiero poder ser fuerte cuando la vida lo requiera y vulnerable cuando esté con la persona correcta.
Quiero admirar a mi pareja y sentir que él también me admira. No quiero competir con él ni demostrarle que puedo hacerlo todo mejor. Quiero poder celebrar sus triunfos con la misma alegría con la que celebro los míos.
Quiero ser una compañera, no una salvadora. No quiero construir a un hombre; quiero encontrar a un hombre que ya esté construyéndose a sí mismo y con quien podamos crecer juntos.
Quiero conservar mi identidad, mis sueños, mis amistades, mi espiritualidad, mi maternidad y mi propósito. Quiero que el amor se integre a mi vida, no que se convierta en toda mi vida.
Quiero aprender a comunicar lo que siento sin manipular, castigar con silencio, huir o esperar que la otra persona adivine mis necesidades.
Quiero poder decir "te necesito" sin sentir que pierdo poder.
Quiero poder decir "no estoy de acuerdo" sin convertirlo en una guerra.
Quiero poder pedir perdón sin sentir que estoy perdiendo.
Y quiero estar con un hombre que pueda hacer exactamente lo mismo.
Quiero una relación donde exista pasión, pero también paz.
Deseo sentirme deseada, pero también segura.
Quiero admiración, pero también humildad.
Quiero abundancia, pero también humanidad.
Quiero un amor donde ambos podamos ser personas completas y, aun así, elegirnos todos los días.
No quiero que alguien me rescate.
No quiero rescatar a nadie.
Quiero construir.