Esto no creo que sea un adiós, quizás un hasta luego.
Tantas experiencias vividas, tantos sentimientos compartidos, tanta VIDA pasada contigo se acaba en un cerrar y abrir de ojos.
No me imagino una vida sin ti a mi lado: llegar al colegio y no verte sentada al lado mío, riéndonos de los problemas, riéndonos de la vida.
No me imagino despertar y acordarme de que no te voy, quizás, a ver nunca más.
Todos los días rezo para nunca llegar a fin de año, para que queden días, meses, años para llegar a ese inevitable momento: el momento en que cada una toma un camino distinto en la vida.
Te voy a extrañar, siempre y para siempre.
Ojalá consigas amigas que te hagan reír, que te hagan pasarla bien y disfrutar el momento. Pero ojalá nunca te olvides de mí, de todo lo que pasamos y de cómo me hiciste sentir.
Gracias por todo, siempre y para siempre.