A veces, en la vida surgen situaciones que ponen nuestro mundo de cabeza y lo tiñen de gris. Son adversidades que pueden destruirnos por completo, causarnos un profundo dolor y hacernos agonizar con cada caída.
Hay quienes se rinden en el camino, pero también estamos aquellos que decidimos resistir y luchar con valor.
No es fácil, lo sé, porque yo también pasé por muchos momentos de dolor y agonía. En silencio lloraba, ocultando mis gritos de dolor. Incluso me tapaba la boca para que nadie pudiera escucharme.
Me decían: “Si lloras, es porque eres débil.”
Por eso aprendí a esconder mi dolor y a no mostrarles a los demás lo que realmente estaba viviendo.
Pero cargar durante años con todo ese dolor destruyó mi autoestima, porque durante mi etapa escolar sufrí bullying. Incluso algunos amigos y familiares me lo hicieron, sin ningún remordimiento.
Esa fuerza comenzó a crecer dentro de mí y me dio el valor necesario para enfrentar a quienes me hacían daño.
Amigos y familiares a quienes apoyé y en quienes confié incondicionalmente llegaron a herirme profundamente. Sentía que mi dolor no significaba nada para ellos.
Así, poco a poco, me di cuenta de que muchas personas que dicen ser tus amigas o tus familiares también pueden llegar a herirte profundamente.
Ahora mi círculo cercano es más reducido, pero está formado por personas que sí valen la pena: aquellas que estuvieron conmigo durante las adversidades y que, por eso, hoy valoro mucho más.
Cada persona que estuvo conmigo en mi peor momento me dio un impulso para seguir avanzando
Una de mis mayores metas es impulsar a las personas que alguna vez tocaron fondo y enseñarles que pueden levantarse, caminar con paso firme y mirar con esperanza hacia el futuro.
Porque yo sé lo que se siente tocar fondo.
Sé lo que significa sentir un dolor que parece matarte por dentro.
Y precisamente por eso, no deseo que nadie tenga que atravesar ese camino en soledad.
Tú puedes elegir tu camino.
Toma las riendas de tu vida.
Levántate una vez más.
Haz que lo imposible sea posible.
TÚ PUEDES.
SIEMPRE HAS PODIDO.