Quiero ser invisible ante los ojos de la gente que no sabe mirar con el corazón.
Ante quienes solo se quedan con lo que ven por fuera, quienes creen conocerte por una fotografía, una sonrisa o unas cuantas palabras, sin detenerse a descubrir todo lo que existe detrás de ti. Ante quienes juzgan sin conocer tu historia, sin imaginar las batallas que has tenido que librar en silencio para convertirte en la persona que eres hoy.
Porque estoy cansada de intentar hacerme entender por personas que nunca tuvieron la intención de comprenderme. De explicar mis silencios a quienes nunca se preguntaron qué me dolía, de mostrar mis sentimientos a quienes solo supieron verlos como una debilidad y de esperar que alguien descubriera mi esencia cuando ni siquiera se tomaba el tiempo de mirar más allá de las apariencias.
A veces, lo único que uno desea es dejar de ser visto por quienes nunca supieron verlo de verdad. Dejar de intentar encajar en miradas que no reconocen nuestra sensibilidad, nuestra forma de querer o esa manera tan particular que tenemos de sentir las cosas. Porque hay personas que pueden mirarte durante años y jamás llegar a conocerte, mientras que otras, en muy poco tiempo, consiguen ver partes de ti que llevabas toda una vida escondiendo.
Y entonces comprendes que no necesitas ser comprendido por todo el mundo. Que no tienes que demostrarle a cada persona que tienes un buen corazón, ni desgastarte intentando explicar quién eres a quienes ya decidieron quedarse con una versión equivocada de ti.
Quizá ser invisible ante ciertas miradas no sea algo triste. Quizá también sea una forma de proteger aquello que llevas dentro, de dejar de exponerte ante quienes no saben cuidar lo que descubren y de reservar tu esencia para las personas que sí tienen la sensibilidad de reconocerla.
Porque no todo el mundo merece conocer tus partes más bonitas, ni todos sabrán valorar la manera en que amas, la profundidad con la que sientes o el esfuerzo que haces cada día para seguir siendo una buena persona, incluso después de todo aquello que te ha dolido.
Al final, no quiero que todo el mundo me vea. Quiero que, cuando alguien me mire, no se quede únicamente con mis ojos, mi sonrisa o mis errores; quiero que tenga la sensibilidad de descubrir mi corazón. Y si no sabe hacerlo, prefiero pasar desapercibida antes que seguir intentando ser comprendida por alguien que nunca quiso mirar más allá de lo evidente. 💜