Ta, Federico lo deja hablar de Lacan y de Sartre sin contestarle, y eso me dio más miedo que cualquier discusión. Ese ya tiene su propio plan para la guita y lo espera en el café.
La Cacería
Pensamiento
Ta, Federico lo deja hablar de Lacan y de Sartre sin contestarle, y eso me dio más miedo que cualquier discusión. Ese ya tiene su propio plan para la guita y lo espera en el café.
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Capítulo 9
- No tenemos tiempo de preparar algo serio. No se puede escribir una novela en dos meses – argumenta Federico mientras camina junto a Miguel bajo los árboles de Palermo – Va a ser cualquier cosa, vamos a laburar un montón y no vamos a sacar ni un peso. No entiendo cómo un tipo piola y curtido como vos se puede enganchar en ésta. Lucas, vaya y pase, si hasta me lo imagino creyendo en Dios; el Negro…hace años que está re loco…pero vos, un tipo baqueteado…
- Oime, vos no entendiste nada – contesta Miguel - ¿Quién quiere escribir una novela? Lo que tenemos que hacer es algo ya hecho para presentarlo. Pero si queremos alzarnos con la torta, tiene que ser algo bueno de verdad. Pensalo, es casi seguro que habrá algún novelista excelente en Indonesia o en Bulgaria que no esté traducido al castellano. Alguien al que ni los ayudantes que hacen la primera lectura ni los personajes del jurado conozcan. Hacemos traducir su mejor novela y la presentamos como nuestra al concurso. ¿Acaso Eco no dice que Hamlet fue escrito en realidad por Bacon? Mirá, pensalo al revés, imaginate, por poner un ejemplo, a cuatro rumanos que, sin tener un mango, presentan en el concurso literario Dostoievsky II, el Adán Buenosayres traducido y ambientado en Bucarest, ¿no te los imaginás recibiendo el cheque del jurado? Imaginate el comentario en el suplemento cultural de La Nación: “Adán Bucarest; la novela rumana resurge de las cenizas del totalitarismo”. Pensá en Clarín: “Construcción mítica de una ciudad. Adán Bucarest, entre el Dublín de Joyce y el Quilmes de Asis”. ¿Te parece imposible?
Federico comenzó a entender, no solo era cuestión de dinero. Miguel también quería aparecer, vivir acosado por los periodistas y firmar estúpidas y falsas dedicatorias a estúpidos y falsos admiradores de las más remotas ferias y galerías. Cómo se iba a prender con la idea de reventar la entrega de los premios Con la variante de Federico, se alzaban con la guita y la gloría quedaría para más adelante. Para el licenciado Miguel Durán, en cambio, ambos objetivos eran uno: ganar el premio y la gloria en un mismo golpe, lógicamente dentro de las reglas establecidas. ¿Cómo decía Marx en el XVIII Brumario? Si, la historia se repite, la primera versión como drama, la segunda en tono de comedia.
- Así que vas a conseguir una novela excelente – Federico remarcó el adjetivo – inédita en nuestra lengua, y la vas a tener traducida y corregida en menos de dos meses…
- No te lo tomes en joda Fred – Miguel sabía cuánto le molestaba a Federico que lo llamen así – No hay más que ir a tres o cuatro embajadas para conversar con sus agregados culturales, pedir algunos libros, ir al Colegio de Traductores, tomar los datos según los idiomas, llamarlos y contratar los trabajos. Con las traducciones sobre la mesa, seleccionamos la mejor novela, le cambiamos el título, la presentamos, y finalmente posamos para los fotógrafos. I’ts so easy…
- Claro, y suponiendo que encontrés a esas personas, ¿crees que te van a entregar una traducción de trescientas o cuatrocientas páginas en un mes? Peor aún, los rusos o los búlgaros escriben esos novelones de seiscientas páginas promedio. Tres meses de laburo por lo bajo, para un traductor. Además hay que sacarle muchas cosas de color local, agregarle aspectos de nuestro inefable Ser Nacional… - Federico se siente muy bien. Su fuerte es la acción, más que las argumentaciones. Esta vez fue convincente, y lo sabe.
Miguel reconoció una alta dosis de lógica y realismo en las palabras de Federico. Hay que mejorar la idea original. Elegir, por ejemplo, las novelas más cortas de cada autor. Ver a los traductores antes de ir a las embajadas, para asegurarse el conocimiento del idioma… De pronto, enfoca la vista hacia adelante y ve una mujer que avanza por la misma vereda que ellos, en sentido contrario. Veinticinco años o por ahí, ojos rasgados levemente orientales y negros. A su lado, camina una especie de eunuco de insólitos anteojos, y una humeante pipa. Feldman, custodiando su intimidad.
- Vamos a necesitar una estrategia alternativa, sino, abandonemos el proyecto – la voz de Federico desactivó el hemisferio derecho de Miguel.
- Federico, la novela es el deseo y ella nos mueve a actuar. Pero no hay objeto real que llegue a la altura del objeto del deseo. Es por eso que uno tiende a postergar su concreción. Se trata de evitar la frustración – Miguel está transformándose en el licenciado Durán – Nuestra novela, siguiendo a Lacán, es la nada. El objeto del deseo no es más que un agujero. - Su hemisferio derecho proyectó un último flash de la turquita. Esta es una verdadera asociación libre se dijo a sí mismo. – Lo bueno sería que en vez de dedicarte a criticar, propongas. Porque el no compromiso es una posición muy cómoda. Acordate de Sartre: “todos Uds. entren y cállense la boca que yo, la conciencia, desde afuera, ejerzo la dura tarea de la crítica, la alienación del no compromiso”. Desde ahí afuera se dedicaba a vender Liberation y a salir con sus alumnas, muy duro el sacrificio...
Federico no entró en la discusión, sabía que tenía que dejarlo seguir con la ilusión. En ese momento, la cabeza de Miguel estaba bañada por la fama.
Miguel pensando en Feldman y Federico buscando el mejor planteo para su objetivo llegaron al café de siempre. Manuel repasaba el mostrador. El Negro y Lucas no habían llegado.
La rutina de los saludos, el clima cálido y unos cafés despejaron las mentes. Alguno inició el comentario sobre la selección y la próxima Copa América. Afuera se escucha la alarma de un auto a la que nadie le presta atención. La ciudad comienza a plegarse suavemente sobre sí misma.
Thoughts
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PermalinkTa, Federico lo deja hablar de Lacan y de Sartre sin contestarle, y eso me dio más miedo que cualquier discusión. Ese ya tiene su propio plan para la guita y lo espera en el café.
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PermalinkNeta, Federico diciendo que una novela no sale en dos meses es lo mismo que me digo yo desde hace cuatro años. Y Miguel encontró la salida más chueca posible: que la escriba otro, en búlgaro.
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PermalinkMe tomó nueve minutos y medio, y como tres de esos fueron buscar qué era el Adán Buenosayres.
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