Honey, usted sabe
que puede contar conmigo,
no hasta dos ni hasta diez,
sino con la certeza
de que estoy en el camino.
Si un día me ve callada,
mirando hacia la ventana,
sin prisa y sin anhelos,
no piense que es lejanía
ni una pena de los cielos;
es solo el alma que descansa
mientras respira el momento.
Pero hagamos un pacto nuevo,
aquí, entre la tinta y la hora:
yo quiero contar con sus ojos,
con su forma de ver la aurora,
con esa chispa sincera
que alumbra y que nos mejora.
No para pedir milagros
ni soluciones de un soplo,
sino para saber que, al otro lado
del eco, de este papel o del viento,
hay alguien que nombra a la vida
y le da un latido al tiempo.